Ser sénior no es ser viejo

José Blas Fernández Sánchez

         En estos  meses,  estamos oyendo en los medios de comunicación  y también en todos los periódicos digitales que la longevidad en España ha subido notablemente y que somos uno de los países  donde los años de vida con más largos, pero algunos, de forma peyorativa, quieren  por egoísmo y por no ser capaces de tener los mismos méritos que el sénior apartar de la sociedad a quienes tienen una edad  mayor que 65, 75 y 80 años. Sénior es precisamente un término  que describe a una persona con mayor experiencia, edad, o rango en comparación con otros, lo que significa que tiene una  mayor experiencia,   una larga trayectoria  en su vida y sobre todo, suelen ser personas de liderazgo, donde muchos jóvenes los tienen como ejemplos y basan sus decisiones en lo que dice el mayor, como el caso de un hijo frente a su padre. Las jubilaciones vemos que están alargando la edad y muchas veces comprobamos que el jubilado  ha empezado a disfrutar de la jubilación  con percepción económica más tiempo que el trabajado,  lo que significa que por ser mayor, es decir, sénior no tiene por qué desaparecer de la vida profesional o política, porque  sus años de experiencia le dan autoridad, relaciones, conocimientos y capacidad de influencia, por lo que con una edad  donde hoy con más de 80 años hay grandes artistas, políticos, escritores, religiosos, etc.,  su papel está perfectamente definido por esa experiencia para ocupar cargos electivos, participar en órganos de dirección o asesoramiento, ser dirigentes en un partido político y llevar una candidatura, intervenir en debates públicos, escribir artículos  y participar en medios, así como  impulsar proyectos políticos concretos  y asesorar a  personas más jóvenes, lo que determina  que el sénior es incluso un elemento de actualidad y experiencia y es él  el que muchas veces solicita una renovación generacional para poder formar a muchos jóvenes. Por lo tanto, es lastimoso que los partidos políticos,  como fuente fundamental de gentes que  hoy viven exclusivamente de ellos,  olviden  que  el sénior es el que ha creado las bases sólidas  y estructuras donde están estos que quieren orillarlos y que gracias al sénior la experiencia es la que hace mover  a una sociedad civil  como la nuestra de hoy que está falta de valores.

El sénior, por estadística del INE,  es el que la sociedad actual demanda. Por eso, la figura  del consultor o asesor,  del consejero, conferenciante, profesional libre, colaborador de proyectos y autores de textos  son los que prevalecen por encima de quien ni tiene experiencia, ni ha vivido la vida dentro de los avatares que un sénior ha tenido, porque tener una edad  avanzada precisamente es lo que da la experiencia y credibilidad, porque en ese sénior existen décadas de conocimientos, contactos y capacidad para entender situaciones complejas, por lo que a la hora de  que alguien te oriente, el sénior es el que ha tenido mayor autonomía, porque te aporta proyectos propios y  es el que ha sabido marcar los cambios de rumbo para que en aquello que le fue bien o le fue mal llevar distintas actividades. Es más,  tanto nuestra Constitución  como  los Boletines de las Cortes Generales en España indican que no existe un limite máximo general de edad para ser candidato al Congreso o al Senado, lo que pone de manifiesto que quienes conocen mejor por sus años de vida y por su experiencia de trabajo son las figuras de mayor edad, los cuales  casi no pueden ser sustituidos por quienes tienen 40 o 50 años  y lo que no se puede es “jubilar” de la vida a personas que quieren seguir trabajando, viviendo y haciendo por los demás.  Cuántos jubilados se sienten jóvenes y están aburridos y metidos en el ostracismo,   porque la sociedad, la familia y las empresas donde trabajaron ya no los quieren y terminan  en una vida llena de recuerdos, aburridos y muchas veces, en residencias por abandono de los propios hijos.

En muchas tertulias  observamos cómo la voz de la experiencia es la que prevalece entre el resto, pero para muchos jóvenes que quieren alcanzar de pronto el puesto de esos mayores, suelen  argumentar  de forma sarcástica que esos “abuelos” deben dejar sus trabajos para pasear a sus nietos, olvidando que  si la sociedad actual ha llegado al momento en el que estamos es porque el sénior  ha estado y quiere seguir estando ahí, pero  curiosamente, en política, lo atractivo para una lista de candidaturas es poner al joven, aquel que tiene un título que lo ha comprado en la universidad, la mujer joven que concilia su vida familiar mejor que nadie o aquellos jóvenes que son “luchadores y valientes” para ir en las listas, incluso más, buscan a personas vulnerables y con alguna discapacidad porque así parece que componen una lista con todos los elementos que la sociedad posee, es decir, llena de mentiras e inútiles, pero iniciarla con un sénior ya de por sí, los propios partidos lo apartan y los tienen al margen porque con esa edad a dónde van a ir. Es decir,  que olvidan que los mejores políticos, científicos, juristas y profesionales de cualquier índole están  hoy en el sénior, pero claro,  hay que echarlos  para que entre  ese joven que no sabe  ni hablar y sólo sabe  poner la mano porque lo importante es tener un sueldo y no la experiencia.

   Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

2 Respuestas a “Ser sénior no es ser viejo”

  1. Cuanta razón lleva Don José. Los jóvenes y envidiosos creen que algunos y algunas tenemos que irnos, pero nos ponen como ejemplo de todo y cuando están acorralados acuden a los séniors . Buena tribuna

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