¿QUÉ PASARÍA SI SE CONFINARAN LOS MÓVILES?

Hemos tenido confinamiento de todo tipo y colores, pues aquellos tres meses del pasado año 2020, desde el 15-03-2020 hasta el 21-06-2020, nos supuso un antes y un después en nuestro quehacer diario y nos convertimos en unos modelos de la sociedad en los que estaban los esenciales y no esenciales, lo que luego nos ha hecho tener unas consecuencias que aún la estamos padeciendo y sin saber lo que nos queda.

         La sociedad civil ha cambiado totalmente, pues nuestras costumbres son de los más variopintas, ya que las relaciones personales han dado un giro donde no sabemos más que ponernos la mascarilla y saludarnos con el codo, puño y agachar la cabeza o ponernos la mano en el pecho para,  previa distancia y  un buen lavado de gel hidroalcohólico, decir que seguimos ahí.

         Hablar del confinamiento y de la pandemia es algo que nunca olvidaremos, pues lo que parecía efímero, aún nos tiene preocupados y la pérdida de tantos millones de personas es algo que nunca quedará apartado de la memoria. Sin embargo, algo que se ha potenciado y aumentado pese a la pandemia, es el móvil y las tecnologías que diariamente utilizamos y que nos ha cambiado de ser lo que éramos, pues el celular como muchos lo llaman, aunque era importante antes de la pandemia, tras el 14 de marzo de 2020  se ha convertido en un objeto indispensable que usamos más que la propia piel. El móvil o celular posee miles de cosas buenas, pero también las tiene perversas y dañinas, por lo que al igual que nos llegó la pandemia sin esperarla y nos condicionó la vida, deberíamos pensar si un día,  sin  noticia previa, el fiel teléfono móvil  se bloqueara y se confinara qué nos podría ocurrir  de ahí en adelante. Pensemos en un solo mes sin este indispensable y “vital” aparato y repasemos cómo nos haría inútiles a todos con estos pequeños ejemplos:  El whatsapp  no existiría  y cómo íbamos a decirnos tantas cosas  que no decimos ahora cara a cara, alegrías y penas que nos escribimos, cómo nos llamaríamos para decir que vamos en el coche y que hemos visto a fulanito o menganito, cómo íbamos a llamarnos para decirnos que en el supermercado y por medio de la foto que hemos hecho, el precio de la tortilla o empanadilla ha subido,  cómo íbamos a  trasladar que en el restaurante que estamos comiendo no ponen los platos muy llenos o que el precio del chorizo ha bajado y te regalan dos por uno, etc.. Podría poner miles de ejemplos si límite alguno, pero lo más importante es que estaríamos como en los años 60, volviendo a poner telegramas y cartas de amor, las cuales se guardaban y se releían para recordar cómo era esa persona y cuánto  nos mentía o quería. Un sinfín de curiosidades  volverían a llenar nuestras vidas, pues volveríamos a no saber nada de quienes se ausentan de nuestro lado, ya que las llamadas, conferencias telefónicas son muy costosas y mucho menos cuando se viaja y vamos diciendo por dónde vamos y enviamos  fotos desde donde estamos.  Cuántas cosas perderíamos  en ese mes y cuantas cosas se dejarían de contar, pues ya hasta los niños llevan su móvil y se comunican sus inquietudes y tampoco las redes sociales tendrían “dinamita” para convocar las concentraciones  o reuniones y escraches habituales con esas consignas de “a la lucha”.

         En resumen,  el confinamiento de los móviles sería como vivir en el tercer mundo, donde todavía hay muchos seres que no lo conocen y a quienes tenemos la dependencia  de éstos, se nos acabarían las transacciones  comerciales, estaríamos ilocalizables al momento, no veríamos  ni la TV ni se oiría la radio, los empleados y ejecutores de  reparto no estarían controlados, se nos acabaría la feroz  dependencia que se tiene de estos aparatos, perderíamos el ensimismamiento  y la conexión con la irrealidad  y no sabríamos  de bulos, donde  el sedentarismo  y la salud tampoco  se verían afectados, ya que el brillo de las pantallas están ocasionando muchas molestias en la visión y, por supuesto, los accidentes de tráfico ya no tendrían esta causa.

         En definitiva, nos cambiaría  la vida totalmente a millones de personas y nos daríamos cuenta de cómo la sociedad estaría más equilibrada y  muchos de los  hábitos perdidos por la falta de conversaciones, nos haría mejores y no estaríamos escondidos detrás de las pantallas, ya que los avances  tecnológicos, sin desmerecerlos,  nos han hurtado miles de sanas   y buenas costumbres que nos han hecho caer en tantos “pozos sin fondo” que nunca más recuperaremos. Sigamos esperanzados  en que algún día volveremos a vivir las buenas cosas que hemos perdido por culpa de los móviles o celulares.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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2 Respuestas a “¿QUÉ PASARÍA SI SE CONFINARAN LOS MÓVILES?”

  1. En mas de una ocasión he querido que desaparecieran los móviles porque si bien es cierto que son útiles igualmente nos han hecho ser esclavos de ellos. Ya no tenemos vida si no tenemos en la mano el «aparatito». Las cara A y la cara B de la tecnología. Es necesario que de vez en cuando se nos confinen los móviles.

  2. Hoy los móviles son en su mayoría fuente de problemas, en las parejas dan problemas, en los trabajos dan problemas, en la relaciones con la Administración dan problemas, las familias no hablan, los padres están preocupados por la utilización de los hijos de estos móviles y nos tienen localizados hasta por dónde vamos. Yo creo que hemos perdido muchos valores y solo nos han dado oroblemas. Deberían existir solo para llamar y recibir llamadas. Gracias

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