La pena del banquillo

José Blas Fernández Sánchez

Vivimos en una controvertida discusión entre políticos y jueces porque la prórroga del nuevo  Consejo General del Poder Judicial está más que caducada y eso hace que  el Gobierno no pueda elegir aquellos miembros de este órgano judicial que siempre y de mala forma se han revestido con la figura de progresistas y conservadores, como si la Justicia en su conjunto y según el juez  que te juzgue se base en el color político del justiciable para tenderse hacia un sitio o hacia otro. Es decir, el Poder Judicial se encuentra paralizado porque  el legislativo lo ha amarrado de pies y manos para el nombramiento de nuevos jueces  y está hoy congelado.

Siempre debe existir  una independencia absoluta entre quienes representan a los Jueces y Magistrados y no lo que ahora existe que, precisamente fue un cambio cuando gobernaba Felipe González, de que parte de este Consejo General fuera elegido por el Congreso y el Senado, cuando la independencia debe ser todo lo contrario. Tras este preámbulo de la situación  del Consejo General del Poder Judicial, donde ahora la Ministra de Justicia sale diciendo que de esto se habla en el metro y en los autobuses, no cabe duda de que la sociedad civil está pasando cada vez más de todo ello  y le da igual  la batalla  por coger ese poder judicial que a otros sí les preocupa porque en un Estado de Derecho como el nuestro las sentencias la ponen los jueces y no los políticos. Pero, mientras existe este alboroto  en el Consejo General del Poder Judicial está parado el nombramiento de magistrados tanto del Tribunal Supremo, como del Tribunal Constitucional, pues cada uno quiere llevarse el gato al agua y en definitiva lo que impera es eclipsar un poder ejecutivo  y legislativo al otro poder llamado judicial.

Dicho todo esto y mientras las discusiones  y descalificaciones  no llegan a buen fin, la Justicia en su conjunto está lenta y está sufriendo tal retraso en las resoluciones judiciales que  cuando,  como he dicho  en muchas ocasiones, la Justicia que es lenta no es  Justicia. Por ello,  miles de ciudadanos están pendientes de miles de procesos judiciales. Hoy, hay muchos investigados (antes imputados)  que ven cómo la instrucción e investigación  de un presunto delito y el proceso que se sigue sobre él es lento y transcurren años sin resolverse y lógicamente, si ese proceso  llega a filtrarse a  los medios de comunicación, la pena del banquillo que paga ese presunto acusado es tan terrible que cuando llegue la Sentencia firme  en la instancia  que corresponda, ya el sufrimiento y el dolor no se lo quita nadie y eso es lo que estamos sufriendo en esta Justicia, sea la Jurisdicción que sea. Si es la penal y llega hasta el Tribunal Supremo cualquier recurso, el tiempo transcurrido  y perdido en cada instancia es alarmante y hace que ese justiciable tenga un sinvivir permanente junto a su familia o quienes le acompañan en esa investigación que día tras día no ganan para psicólogos y muchos fallecen antes de que se les ponga la sentencia, pues cuántos casos tenemos de gente que cuando  han sido archivados los sumarios o sobreseídos ya han fallecido  o lo que es peor, cuántos están privados de libertad en preventivos y por la lentitud de la instrucción y de los juzgadores, tienen que salir en libertad con un recorrido y hundimiento moral que difícilmente levantan cabeza  de ese hueco o boquete en el que cayeron. Ejemplos hay miles. Si tocamos la Jurisdicción Social hay pensionistas que  fallecen antes de verse el juicio de su incapacidad o jubilación,  o trabajadores despedidos que esperan hasta tres años que el Juzgado de lo Social sentencie la situación  en la que se encontraron tras su baja en la empresa y la contenciosa-administrativa ni qué  hablar. Es decir, todas las jurisdicciones  están anestesiadas, el tiempo por falta de jueces, funcionarios y operadores jurídicos de su ámbito hacen que la rapidez no sea  el broche para una Sentencia y ya cuando llega ni sirve muchas veces para nada, ni se puede ejecutar porque existe la insolvencia económica o, lo que es peor, se ha perdido la vida esperando una sentencia justa.

Por todo esto sí que la sociedad civil está preocupada, porque ve  como un ocupa para salir de una vivienda tarda años o como un derecho fundamental de las personas no se agiliza y siendo preferente pasan años sin resolverse. En esto sí que la Ministra debía preocuparse y crear una mesa entre  todos los que están inmersos en el mundo de la Justicia y  como las residencias sanitarias,  tener unas salas como las UCI para sacar todo lo maltrecho y darle la garantía al justiciable de que se hace justicia. Lo demás es perder la credibilidad, no tener interés  en los Tribunales y no buscar fórmulas de agilización  y de medios, pero con jueces expertos y especialistas, porque si tocamos esa parcela también los plazos se multiplican por tres.

En definitiva, lo que se pide es una Justicia ágil y clara y sobretodo administrada por jueces que no tengan color político y que cuando pidan la excedencia para ocupar un puesto en la vida pública, simplemente para volver a la judicatura, que no sea como ahora, sino que al menos, tras terminar su cargo público, esperen cinco años para volver a la profesión que mantenían antes. Con estas situaciones seguro que habrá menos pena del banquillo y más sentencias indiscutibles, pues en estos días con ver las sentencias del Supremo sobre los ERES de Andalucía, ya con ello valoramos todo lo que en el ámbito judicial y político está ocurriendo.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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4 Respuestas a “La pena del banquillo”

  1. Verdades como puños. El CGPJ está como ud dice caducado y congelado, pero los políticos deben saber que es por culpa de ellos y así nos va. Creo que hay que rebelarse contra esta situación pero también hay que darle medios a los jueces y sedes dignas, hoy la Junta tiene que gastar más dinero en esta competencia y nos irá mejor, por eso estoy de acuerdo en que la justicia lenta no es justicia y luego se cometen injusticias que es lo que hemos hoy.

  2. Cómo siempre un gran artículo.
    En verdad nesecitamos una justicia independiente, pero he aquí que los dos grandes partidos a nivel nacional pusieron los mimbres para crear un sistema judicial que les beneficiara, de hecho tenemos muchísimos casos que dejan al sistema judicial en muy mal lugar, no los voy a enumerar porque necesitaria mucho tiempo pero es de conocimiento de cualquier persona medio informada, como bien dice Pepe Blas en su artículo los partidos mayoritarios siempre han colocado a jueces afines a su ideología politica.
    Los ciudadanos queremos una justica independiente de los poderes del estado, para ello los políticos deberían dejar de intoxicar al poder judicial.

  3. Este gobierno cada vez está más alejado de la realidad. Decir que la justicia es un problema del pueblo es no conocer al pueblo que gobiernan. El pueblo por desgracia tiene otros problemas como el paro, la subida de los precios, la subida de la gasolina y de la luz, etc. La justicia nunca ha sido el problema de la gente pero tampoco del Gobierno porque a la vista está el deterioro que tiene en todos los niveles, desde la falta de personal funcionario, la falta de jueces, la falta de medios,.etc. Un buen artículo como siempre.

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