Entrevista a Samantha Pérez Pino, empresaria y gestora cultural en The Bookcat

Me describiría como una persona activa, atenta y dispuesta a ayudar en todo lo posible a los clientes. Siempre con una sonrisa y desde la amabilidad.

En realidad, mi formación no tiene nada que ver con el proyecto de la librería. Soy técnico en laboratorio y farmacia, nada que ver con este empleo. La literatura, es decir, mi hobbie, es lo que realmente me ha dado la formación necesaria para estar donde estoy ahora. Y aun así sigo formándome. Es algo que nunca termina.

Siempre me ha gustado leer, desde pequeña. Y desde hacía años barajaba la posibilidad de abrir un negocio, en concreto una papelería, ya que no me atrevía del todo con el tema de los libros. Al final opté por un negocio online de artesanía literaria, ya que conllevaba menos riesgos. Al año más o menos, una de mis clientas abrió una librería en Valencia y me puse en contacto con ella para saber sobre su experiencia. Y a raíz de ahí, decidí arriesgarme y probar.

En general entra cualquier tipo de lector, por lo que debes tener siempre algo que encaje con cualquiera de ellos. Quizá esa sea la parte más complicada. Supongo que dependiendo de la zona los géneros más vendidos van cambiando. En mi caso, es cierto, que abrí la librería con la meta juvenil en mente, pero al final decidí cambiarlo poco a poco, porque es el cliente el que dicta la oferta que debes tener.

La cercanía, sin duda. Y también podría añadir la nostalgia. A la gente que le gusta leer siempre optará por un libro en físico. Quizá en algún momento opte por un libro digital, más que nada por el precio económico. Pero al final los libros que desean tener en sus estanterías acaban por comprarlos en físico.

Que es un campo muy complicado. Sobre todo, por el tema de la visibilidad. Es difícil darse a conocer y saber encajar la frustración de que tu libro no llegue a todas las personas que sabes que podría gustarle. También es cierto que el hecho de que tu libro tenga un sello editorial abre más puertas que la auto publicación. Yo siempre animo a escribir, se acabe publicando o no. Escribir y expresar lo que tienes en mente en un ejercicio que merece la pena, sobre todo porque aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos.

Un poco de todo, sinceramente. Aunque la demanda del público podría ser lo que prima. Como ya dije, son los que dictan los libros y las editoriales que tiene la librería.

De momento organicé un taller navideño en diciembre y en abril de este año tengo organizado un cuentacuentos con la pianista Almudena Fuentes, el 18 de abril concretamente. Este tipo de eventos suele estar bien demandado por el público. La comunidad responde de forma bastante positiva, pero la visibilidad es siempre lo que te impide llegar más allá.

Pues creo que la paciencia. La competencia siempre está ahí, claro. Pero creo que el hecho de darte a conocer puede ser lo más agotador. Estoy aquí desde julio 2025 y todavía hay gente que me está descubriendo tras ocho meses. Al final el tiempo es una variable que acaba dándote a conocer.

Sí, he tenido clientes que me han hecho regalos por el trato que les doy. En especial podría citar a dos: una mujer que a veces me trae galletas, y un hombre que me regaló un cofre hecho por él. Esos detalles, ya sean pequeños o grandes, hablan de cómo de agradecidos se sienten.

Me gusta imaginarlo positivo y con las mismas ganas con las que empecé. Aportar nuevas historias, nuevas vidas. Que los clientes se sientan satisfechos con lo que se llevan y con las recomendaciones es la principal meta de este trabajo. Y sí, también habrá más eventos.

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