
Desde que la telemática nos ha invadido y que cada vez más nos llena de obstáculos, en especial para quienes no la conocen o tienen cierta edad, donde existe el “analfabetismo informático”, no cabe duda que estamos pasando por duros momentos hasta de fraudes en años y conflictos que se vienen resolviendo en los tribunales sin olvidar las relaciones laborales que están inmersas en el denominado teletrabajo, donde se lucha a diario por el control horario con decenas de sentencias con nuevos criterios, la desconexión digital con los limites y derechos de los trabajadores y los medios y costes que es teletrabajar desde tu domicilio y servir al buen fin de quien te encomienda tu jornada. Pues bien, todo esto es imparable y cada día vemos que existen hasta ofertas para llevar a cabo tareas online tan sencillas que muchas se ejecutan desde el móvil y con cualquier dispositivo conectado a internet, viendo y observando cómo los profesionales en la creencia de que se abaratan sus costes ceden parte de su quehacer diario a estos que están escondidos detrás de la pantalla y así parece que ni existe relación laboral ni existe coste alguno que declarar tanto a la Seguridad Social como a la Hacienda Pública.
Estamos comprobando cómo muchos profesionales que se jubilan o tienen reconocida una Incapacidad Temporal o Permanente, ya se han divorciado de la Hacienda Pública y de las cotizaciones a la Seguridad Social y siguen la vía de la picaresca utilizando inexplicablemente las firmas digitales de quienes fueron sus clientes o sus empresarios para seguir en el “anonimato fiscal” llevando a cabo labores que no les corresponde. Tanto es así que recientemente se ha comprobado cómo algunos o muchos profesionales del derecho, de la medicina, de la ingeniería o del comercio están de baja en sus respectivos colegios profesionales o asociaciones por la jubilación o incapacidad que les reconocieron y esa firma digital que es intransferible la utilizan a diario, pero siempre con el nombre del denominado “cliente anónimo”. Esto es un claro intrusismo en el terreno profesional o de las profesiones colegiadas y si me apuran a lo mejor no encaja en del delito de intrusismo regulado en el artículo 403 del Código Penal español, porque ejercen a escondidas con título académico o profesional y sin embargo entran de lleno en la clandestinidad. Es decir, en una situación que se realiza de manera oculta, secreta o ilegal para eludir la ley, la autoridad o el conocimiento público, lo que en definitiva no es más que una de tantas picarescas como se vienen haciendo a diario desde que tenemos los sistemas telemáticos o el denominado teletrabajo, donde todo vale y es un campo sin ninguna frontera.
No cabe duda que en la situación del teletrabajo cada vez se abusa más de ella porque hasta las propias administraciones imponen a muchos funcionarios el no aparecer por el trabajo y hacer este desde sus casas, lo que produce tal descontrol y falta de concentración y presencia en el centro de trabajo que la encomienda que se les hace cada vez surge con más errores, por lo que entiendo que el avance telemático no puede ser una salida de la poca vergüenza, de la estafa y del engaño, pero en muchos casos esta nueva modalidad está produciendo tantos sinsabores que hay que buscar auténticas claves jurídicas con firmes criterios judiciales para que este abuso desaparezca, porque hay actividades que practicando el teletrabajo hasta les es más rentable por la desconexión que tienen con el administrado, como ocurre a muchos funcionarios, pero enviar a sus casas a todos sin excepción y sin haber valorado la profesión que ejercen es un atentado a la inteligencia.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

Es cierto, el teletrabajo es algo de la pandemia que habría que quitar, ya no hay pandemia donde fallecieron 45.000 personas, ahora hay que estar presente en todo y atender presencialmente, ya que en cuanto al intrusismo se utilizan las firmas digitales de muchos autónomos que no saben más que trabajar y otros hacen de ellos sin saberlo y encima les cobran en negro porque no dan la cara. Espero que este artículo sirva para que se conozcan estos intrusos de todas las profesiones.
Que fuerte!!!! Esta práctica se debería de perseguir y quitarle la pensión a esta gente
Nuevamente un artículo esclarecedor de la realidad en este asunto del teletrabajo. Es una vergüenza lo que pasa desde la pandemia y bajo el teletrabajo se hacen barbaridades!!! La pandemia paso, pero las consecuencias no. Enhorabuena al autor por el artículo.
Enhorabuena al autor por un artículo que nuevamente denuncia lo que pasa en muchas ocasiones con el teletrabajo. La pandemia pasó pero sus consecuencias no. Ya es hora que desaparezca todo esto, incluidas las citas previas. Esta bien que haya alguien que denuncie todo esto, pero nadie será valiente para erradicar esto, como tantas cosas más.
Nuevamente un artículo que denuncia la realidad de este tema y como es utilizado el teletrabajo para evadir la legalidad. La pandemia paso, pero no sus consecuencias. Una vergüenza que estén campando a sus anchas quienes utilizan el teletrabajo para una ilicitud.
Para muchos sectores a mi modesto entender, ya no tiene base el continuar con teletrajo,teniendo despachoy ordenador ¿por qué no estar en el trabajo de campo? Por citar ejemplo , los despachos profesionales , administración local y estatal entre otros.
Fuerza y ánimo que abril nos dejarán exhaustos con todo a la vez, ipsi, 111, 303,130,131,115, 001 etc, revisiones de rentas de ejercicios anteriores…
Y como primicia, el sablazo que le va a incrementar el autónomo en muchos casos, así que toca antes del 31 de abtil cambiar las bases también.
A mi me da que quieren acabar con nosotros
De infarto poder abarcar tanto y que conlleva muchas horas adicionales que no deben excederse de su jornada habitual ya por salud mental
Cuanta razón .. aunque sean personas las que manejan los ordenadores 👩💻. Te contestan … no me lo permite el sistema .. en fin… mal vamos
La tecnología bien utilizada en cerebros al lado, es muy útil, pero desgraciadamente, en otras mentes muy mala