Depósito Legal e ISBN

Javier Fornell
Javier Fornell

En los últimos tiempos, paso algo de tiempo en redes literarias para saber qué se cuece en ese otro mundo que no está en los grandes escaparates. Un mundo en el que amateurs, profesionales y seudoprofesionales se unen para tratar de entender la industria literaria. Y uno de los temas más recurrentes en estos días ha sido el Depósito Legal y su obligatoriedad y, sobre todo, idoneidad; ya que muchos autores (la mayoría del sello independiente de Amazon), hablan de que es la única forma de llegar a los lectores.

La realidad es que el Depósito Legal, como el ISBN, son importantes en los libros y ambos van de la mano. Pero no todos los autores pueden sacar el número del depósito. ¿La razón? Muy simple. En primer lugar, muchas comunidades autónomas no aceptan auto publicados ni tiradas menores de 100 ejemplares para hacer el registro. El segundo, hay que dar el ISBN y muchos de esos autores (recordemos que la mayoría viene desde Amazon) tiene su ISBN en Polonia, Italia o Irlanda, que son los lugares en los que el gigante de internet suele publicar sus libros. Este detalle hace que el Depósito ya no pueda darse: solo es para libros editados e impresos en España y cuando usas el ISBN de Amazon, amén de darle tus derechos y publicar con su sello independiente, no estás editando en España, ya que tu editor es quien tiene la obligación de darlo de alta en el lugar en el que haya solicitado el ISBN, que no es en España en el caso de Amazon.

La solución sería comprar tú ISBN en España pero, ¿realmente estos registros van a dar más visibilidad a tus libros? La respuesta es que no. Sí que te va a suponer más coste (comprar el ISBN y enviar los 4 ejemplares del depósito legal a tu delegación correspondiente) y, sí, también va a permitir que tu libro se venda en librerías (de otra forma sería ilegal). Sin embargo, nada de eso te asegura ni más ventas ni que el librero acepte tus libros, ya que la mayoría prefieren que estos vengan por los cauces lógicos: las distribuidoras (recordemos que estamos ante una industria de débil tejido pero reglas establecidas muy claras).

Yo no soy librero, pero sí editor, y supongo que este interés de los libreros viene por una doble razón: primero, es un cribado inicial, ya que ninguna distribuidora va a perder su tiempo en libros que no va a vender; segundo, es más sencillo para la administración en un mundo en el que se publican cientos de libros a la semana, sin contar los que no llegan a librerías.

Así que si estás pensando en sacar los registros para conseguir más visibilidad y ventas, plantéatelo bien. Quizá te convenga más gastar ese dinero en una buena promoción, en correctores, portadistas y profesionales que te ayuden a que tu libro sea digno de llegar a las estanterías de los lectores, que debe ser tu verdadero objetivo. Lo demás, ya llegará si tiene que llegar.

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