El miedo invade la prejubilación

Mientras la longevidad es mayor cada año (salvo este de la pandemia), el Sistema Público de Pensiones está agonizando por el aumento considerable de quienes una vez obtenida su resolución de jubilación, el pago de estas pensiones se viene haciendo insostenible. En los últimos quince años hemos acudido a un alargamiento de la edad y a un aumento de cotizaciones para la obtención de esta prestación, no olvidando cómo quien tenga 35 años de cotización y pretenda jubilarse a la edad de 63 por no querer esperar a los 65 años, se le reduce en un 16% su pensión, lo que de alguna manera amortizaba los costes a la Seguridad Social, pues a mayor número de jubilados hay menos dinero para repartir y, por tanto, la regla de tres es clara.

En estos momentos, la actual situación del coronavirus, donde miles de empresas ya han empezado a amortizar sus plantillas, quienes tienen edad para prejubilarse optan por ello. Todo antes de verse sin un salario seguro para mantenerse en los últimos años de su vida laboral. Por ello, en España, los prejubilados tienen un montante del 40% que unido a la longevidad conduce el coste de estas pensiones a un horizonte muy negro y sin resolver, pero así y todo, prefieren esta opción a no verse condenados al ostracismo de una pensión más corta, pues hoy la pensión media de los jubilados es de casi 500 euros mayor que la ordinaria, por lo que ante este panorama, ya el actual Ministro de Seguridad Social está avisando de la penalización de las prejubilaciones.

Pese a todo esto, muchas prejubilaciones están topadas, pues mientras que existe un Sistema Público de pensiones mínimas, también lo existe de máximas, pese a que éstas tienen cotizaciones mucho más altas que su tope, lo que habría que tener en cuenta para que si se cotiza por más, también quede por más, pero en este sistema público de reparto las mayores cotizaciones están también castigadas.

Ahora, donde parece que va a llevarse a cabo una reforma del Sistema, hay que ser equitativo con todas las pensiones y por desgracia, con la pandemia y ante tantos miles de fallecimientos de personas jubiladas, el Sistema Público se ha dado un respiro inesperado, pero que así y todo sigue siendo deficitario y más aún con la cantidad de trabajadores que se están jubilando antes de tiempo, pues llegan a tener una media mensual del 50% de todas las jubilaciones.

Nos esperan años difíciles, por lo que habrá que remodelar un sistema que garantice a quienes quieren seguir trabajando, como ocurre con la jubilación activa, para mantener el empleo, pero en este supuesto quienes lo hacen son la mayoría autónomos, los cuales han cotizado por ahorrarse ese dinero, por las bases mínimas y siempre que tengan 65 años de edad.

En resumen, el miedo a esta crisis que ya está encima, está provocando el agarrarse a un clavo ardiendo, cual es que quienes puedan se prejubilan aunque sea con menos importe, pero ese panorama hasta el fallecimiento, es de una pobre economía y donde los beneficiarios no sólo dejan atrás años de cotización y de trabajo, sino que se incluyen en un sistema de bajo consumo, de precariedad y de vulnerabilidad que veremos con el tiempo cómo termina.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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