Breve Atlas de los faros del fin del mundo: Un tesoro de Menguantes

Bajo la lluvia que empapó Zamora los primeros días de junio, pude disfrutar de la feria del libro que acogió mi pequeña ciudad.

Contaba con apenas 5 o 6 casetas, unas pocas de librerías de “barrio” y otras un poco más especializadas, como la del Gremio de Editores de Castilla y León.

Allí me encontré con Lía, de Ediciones Menguantes, quien con sus maravillosas explicaciones sobre uno de sus libros “Breve Atlas de los faros del fin del mundo”, hizo que acabase necesitando comprármelo y tener un nuevo tesoro en casa.

Es un libro de esos que tienes, y que consultas de vez en cuando, que te acompaña en una tarde sentado en el sofá, que compartes en familia, que lees y relees de vez en cuando.

Cargado de cultura, te hará viajar por las aguas de diferentes mares del mundo viendo los faros que las alumbran, y que tienen algo que los hacen ser especiales, y únicos.

Por ello, y aunque a los principales lectores de la Alternativa, Castilla y León, y especialmente Zamora, os quedan un poquito lejos, quiero aprovechar mis líneas para animaros a visitar tan bonita (y mágica) tierra, que, sin duda, hará que os enamoréis de todos sus rincones, de sus gentes, y de su cultura. Yo podría contaros mucho más de este bonito lugar, pero me limitaré a hablaros de una de sus joyas editoriales, “Ediciones Menguantes”, cuyas cabecillas son castellanos amantes de la lectura y de los libros, y tratan de transmitirlo y compartirlo mediante su editorial. 

Pero… mejor que nos cuente Lía, puro corazón y simpatía, de Menguantes.

¿Cómo es Ediciones Menguantes? ¿Quién se “esconde” detrás?

Detrás de Ediciones Menguantes se esconden agazapados Lía Peinador y José Luis González Macías. Una editora segoviana y un diseñador leonés.

¿Cuándo y cómo nació Ediciones Menguantes?

En la Bola de Cristal (para los millenials, un programa muy chulo de la tele dirigido por un tal Lolo Rico) decían aquello de ‘Solo no puedes, con amigos sí’. En nuestro caso, fue algo así. Unimos fuerzas para hacer realidad un sueño que ambos teníamos desde hace mucho tiempo. Los dos veníamos del mundo editorial, así que, en principio, no era una idea tan descabellada.

¿De dónde sale el nombre “Menguantes”? Único y original, sin duda.

Menguantes es, para nosotros, una especie de elogio al fracaso, un caminar cangrejil, un ‘no, gracias’ a la superproducción. ¿Pero no queréis vivir de ello?, preguntarás… Sí. Queremos. Vale, Menguantes es, también, un hurra a la contradicción. Y, efectivamente, una idea descabellada. Pero hay algo a nuestro favor: somos muy peleones y nos sobran energía y ganas.

¿Qué tipo de libros publicáis?

Publicamos libros acerca de viajes anómalos, extraños, diferentes. Libros que nos ayuden a comprender el mundo un poco mejor, que nos propongan una mirada distinta. Pero, sobre todo, publicamos libros que nos gustaría que otros leyeran. Libros que consideramos necesarios. Nos preocupamos mucho por su diseño, su maquetación, su aspecto como objeto. Tanto la forma como el contenido nos parecen esenciales. Nos han comentado que nuestros libros llaman la atención, que son atractivos: nuestra intención es que la portada sea una mirilla por la que asomarse al interior del libro. Un adelanto de esa historia, de ese viaje.

En nuestros libros hay caminatas por bosques (El viento ya está escrito), viajes a Groenladia (Iceberg Nations), búsquedas de «nortes» (Cabo Norte), historias de mujeres cicloturistas en la Inglaterra victoriana (Ruedas de Fortuna), recorridos por los faros más aislados del planeta (Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo), viajes imaginados a través de la memoria y de intuición (El año que no viajé a Buenos Aires), cuadernos de viaje que muestran lo que esconde un invierno (La pureza), crónicas personales que narran lo vital desde la experiencia con algo tan sencillo como el agua (Tres formas de atravesar un río). La naturaleza como telón de fondo está muy presente.

¿Cómo es el proceso desde que un “escrito” llega a Menguantes, hasta que se convierte en un libro físico?

No hay una sola fórmula. A veces es Menguantes quien se pone en contacto con un autor, otras es un manuscrito que llega a nuestras manos. También tenemos libros ya publicados pero que no estaban traducidos al castellano.

Ediciones Menguantes, nació hace dos años y medio. ¿Cuántos libros habéis publicado desde entonces? ¿Con cuántos soñadores (escritores) habéis trabajado?

Llevamos poco tiempo y empezamos con ritmo pausado. Tenemos ocho títulos de corte muy diverso: libros de ficción y no-ficción, ensayo poético, ilustrados… Nos gusta ser flexibles en cuanto al formato, siempre y cuando el contenido nos haga sentir un cosquilleo en el estómago. 

Algunos de los tesoros de Menguantes.

Yo tuve la oportunidad, el placer, de conoceros en la Feria del Libro de Zamora, donde sin duda, si me llevé el libro “Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo” fue porque su “presencia”, impulsada por la atrayente presentación que me disteis, hizo que me enamorase del libro, por lo que, os estoy más que agradecida, ya que, si no hubiese sido por esto, hubiese tenido muy difícil conoceros y encontrarme esta maravilla de libro.

A raíz de esto, me surge la siguiente duda…

¿Cómo le afecta y beneficia, ¿una Feria del Libro (aunque sea pequeñita como la de Zamora) a una editorial, “minúscula” como la describís, para darse a conocer entre los lectores?

Una feria pequeña puede aportarnos mucha más satisfacción que una en una ciudad grande. Ten en cuenta que hemos pasado recientemente unos episodios de confinamiento bastante duretes, así que, para la editorial y para nosotros, como editores, supone un soplo de aire fresco poder charlar con lectores, paseantes, curiosos… Es un momento que nos reconecta con el otro y que valoramos mucho. Por eso, a veces, una feria a priori pequeña, puede ser enorme en otros aspectos.

Hoy en día, en este mundo tan globalizado y tan “amigo” de internet ¿creéis que las redes sociales son importantes para darse a conocer, en este caso como editorial, como escritores y también para que los lectores conozcan libros?

Un consejo, para todo aquel escritor que quiera publicar su libro, para que se anime a hacerlo con vosotros, Menguantes.

Somos terribles dando consejos (nos encanta contradecirnos) pero vamos a venirnos arriba y daremos dos. El primero: pensar en la publicación de un libro de la misma manera que lo haríamos para una búsqueda de trabajo. Si tienes estudios de ingeniería civil, una buena opción es buscar empresas relacionadas con la creación y mantenimiento de infraestructuras del transporte, por ejemplo. Si has escrito un western de vampiros y quieres publicarlo, busca una editorial apropiada para tu obra. Echa un ojo a su catálogo, a sus autores, a su línea editorial, vaya. Busca tu media naranja. El segundo consejo, que una vez nos dio a unos cuantos futuros editores despistados Donatella Iannuzzi, de Gallo Nero, y que creemos válido para futuros autores, es muy simple: leer, leer mucho. 

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José y Lía, corazones de Menguantes.

José González Macías, otra pieza fundamental de la editorial, y autor-artista del Breve Atlas, también nos quiere contar el cómo y porqué de su libro:

¿Cuándo y cómo nace la idea de crear este “Breve atlas?

El proyecto comenzó por el tejado. Tenía claro que quería elaborar un libro concebido como un atlas, con historias breves y acompañadas de gráficos, ilustraciones y mapas (estas son cosas que estoy acostumbrado a hacer en mis trabajos). Los faros llegaron después fruto de la casualidad. Por una parte, recibí el encargo de una ilustración para la portada de un disco donde tuve que dibujar unos faros. Y poco después, a través de otro trabajo profesional, conocí un relato sobre del faro de la isla de Stephens y el Xenicus Lyalli, un pequeño pájaro neozelandés. Me dejó tan impresionado que indagué más en la historia. Al profundizar en ella la hice mía y sin quererlo fueron apareciendo más historias alrededor. Los faros se convirtieron en una pequeña obsesión y casi dos años después acabé el libro.

¿Qué faros de los que aparecen en el atlas, has tenido la oportunidad de visitar?

El libro habla sobre faros aislados repartidos por todo el planeta. La mayoría de ellos son muy difíciles de visitar. Llegar a otros, sin embargo, no es demasiado complicado (si el mar te deja…). El título está tomado de la novela de Julio Verne El faro del fin del mundo. El escritor francés se inspiró en un faro que lució en la Patagonia argentina a finales del s. XIX y que nunca visitó. Mi intención era la de confeccionar el libro de esta misma forma, inspirado solo por textos y fuentes de información y viajando sólo desde el sillón. 

Pero, cuando el libro estaba prácticamente terminado, sentí la repentina e imperiosa necesidad de estar al lado de al menos en uno de ellos… Intenté visitar el faro de Columbretes utilizando el último ferry de la temporada. Pero un par de días antes recibí una llamada: me comunicaban que se cancelaba la salida a causa del mal tiempo. La naturaleza decide cuando puedes llegar o salir de un faro remoto.

¿Seguiste algún criterio, para seleccionar “sólo” estos faros, de todos los que recorren el planeta?

En el libro hay 34 faros, pero podrían ser muchos más. Uno de los aspectos más complicados fue decidir qué faros estarían en sus páginas y cuáles se quedaban fuera de él. Intenté alcanzar un equilibrio entre faros muy conocidos y faros más escondidos, y hubo un esfuerzo para que no quedaran fuera historias que tuvieran que ver con mujeres fareras o para que estuviesen representados faros de todos los continentes. Pero es imposible agradar a todo el mundo… 

Cuéntanos un poco, como ha sido la labor de investigación para poder ofrecer tanta información y tan valiosa, en el libro

Cada faro está descrito en un ejercicio de simplificación. Existe muchísima documentación sobre faros. Lo complicado es sintetizarla y contarla de una forma sencilla y visual. La historia de cada faro está relatada parcialmente, muchas veces sujeta a un solo hecho o anécdota y construida como una obra de orfebrería para que ocupe menos de quinientas palabras. Esto era importante para mantener el ritmo de la publicación, en la que el diseño y el contenido están cuidado por igual.

Las ilustraciones son maravillosas. Cuéntanos algo sobre ellas (ya sea una anécdota, como las haces, cuánto tardas en hacer una, lo que quieras)

La idea era realizar un trabajo que se aproximara a un grabado antiguo, pero con un tono muy actual. Y no incluir fotografías para que el lector pudiera utilizar su imaginación. Tras meses de pruebas y experimentos, finalmente decidí utilizar dos tonos de azul y uno de amarillo. 

¿Qué papel ha jugado Menguantes a la hora de poner el Breve Atlas en marcha?

Ediciones Menguantes ha tratado el libro con todo el cariño posible, y eso se nota. 

¿Habrá una “segunda parte” de este breve atlas, dónde nos muestres más tesoros escondidos por el mundo?

Es tentador, pero de momento, no.

Por último, si quien está leyendo esto ahora mismo, tuviese la oportunidad de visitar sólo 2 faros de los de tu libro ¿cuáles le recomendarías?

Es difícil elegir, pero acepto el reto. Recomendaría el faro de Buda, construido en 1864, un faro tan bello como esquivo. Permanece hundido en el Mediterráneo, junto al delta del Ebro, en el extremo del Cabo de Tortosa. Su lugar de emplazamiento, la isla de Buda, fue menguando poco a poco y finalmente el faro acabó en el fondo del mar. 

Otro faro increíble es el de Adziogol, en Ucrania. Su diseño, firmado por Vladimir Shukhov, es de los más espectaculares que existen desde hace más de cien años. Como nota curiosa, si la Torre Eiffel se hubiera construido con una estructura similar a la de este faro, pesaría tres veces menos. 

Soy consciente de que es difícil visitar los 34 faros remotos del libro, pero, por si alguien se anima a realizar un viaje virtual por Google Maps, existen coordenadas de localización para cada uno de ellos. Y si no, no pasa nada: siempre nos quedará la imaginación.

Breve Atlas de los faros del fin del mundo

Por último, agradecer a “Menguantes”, el cariño con el que me han tratado, pero sobretodo, darle las infinitas gracias por haberme dejado conocerlos, y acercarlos a vosotros, los lectores de La Alternativa.

Si queréis conocerlos un poquito mejor, podéis hacerlo en https://menguantes.com/, o como ya os he dicho al inicio, visitando Castilla y León y su magia.

Os dejo por aquí el booktrailer del libro, que seguro que después de verlo, necesitaréis haceros con él sí o sí (y os hará soñar con visitar cada faro) https://youtu.be/UN6jto5iEGQ

Mis Lecturicas

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Una respuesta a “Breve Atlas de los faros del fin del mundo: Un tesoro de Menguantes”

  1. Muy interesante entrevista. Dan ganas de leer y ver el libro
    Siempre he mirado los faros como » seres » solitarios y a la vez acogedores con un toque nostálgico. Vigilantes de los mares y amigos de los marineros. Por cierto, una vez leí que cada farodel mundo tiene una señal especial para que los marineros, en caso de perderse, sepan en qué lugar están. No sé si será cierto pero ahí lo dejo.

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