Entrevistamos a Juan Fleta

Almudena Fuentes

Almudena Fuente entrevista en esta ocasión al actor tarifeño, pero afincado en Málaga, Juan Fleta. Tras presentar La piel del tambor, la adaptación cinematográfica basada en la novela homónima de Arturo Pérez Reverte, el pasado octubre, se enfrenta ahora a las preguntas de La Alternativa Digital.

¿Quién es Juan Fleta?

Nací en Tarifa y me mudé con mi familia a Málaga a los 18 años. Así que soy tarifeño, pero malagueño de adopción. Empecé siendo actor y hace varios años creé mi compañía La misma tara. Ahora le sumo, pues, director y autor teatral.

¿A qué edad supo que quería ser actor?

Si bien es cierto que nunca abandoné la interpretación, fue después de terminar el grado de Turismo cuando me planteé dedicarme seriamente y adentrarme en la interpretación de manera profesional. De alguna manera siempre lo he sabido. O, por lo menos, siempre he sabido que no puedo alejarme del mundo del arte para sentirme realizado. Ya de pequeño era muy teatrero, el “cómico” de la familia. 

¿Con quién se formó?

En esta profesión uno nunca se termina de formar. Me licencié en Interpretación en la ESAD de Málaga y después continué con un Postgrado en Artes Escénicas en Madrid. Sin embargo, mis comienzos fueron en el Aula Municipal de Teatro de Tarifa a los 12 años, de la mano de una amiga. Allí encontré un lugar donde podía dejar volar la imaginación y no sentirme mal por “jugar” con libertad. Gracias a Tomás Picó aprendí el arte y el amor por el teatro.

¿Cómo fueron los inicios de su carrera?

Como una montaña rusa. Lo más difícil fue tomar la decisión de dedicarme plenamente a este mundillo. Hay un pudor heredado alrededor del mundo artístico y una lucha constante contra la infravaloración que se le adjudica. Se le suma el poco apoyo, no solo gubernamentalmente, que existe en nuestro país. Aún hoy siento un pellizco cuando firmo algún documento oficial y tengo que rellenar el apartado de profesión. 

¿Cuál fue su primer trabajo?

Mi primer trabajo remunerado es anecdótico. Contactaron conmigo para la serie de tv Arrayan. Al llegar al set de rodaje me enteré que tenía que hacer de muerto y tuve que estar durante varias horas tumbado en el suelo con una manta isotérmica tapándome la cara. Lo curioso es que me acompañaba mi padre, que no es actor, y acabaron dándole varias frases a él. 

¿Cómo es el proceso de casting?

No es un procedimiento fácil porque, al fin y al cabo, te enfrentas constantemente a una entrevista de trabajo. Pero ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Ahora hay más oportunidades y el acceso es mayor. Si algo bueno ha podido traer la pandemia ha sido la incursión de las nuevas tecnologías y el uso del selftape, permitiendo que aquellas personas que no viven en la capital puedan optar a nuevas producciones. 

¿Con qué director o qué actores que aún no haya trabajado le gustaría compartir algún proyecto?

Creo que siempre es interesante trabajar con personas diferentes porque de todo se aprende. Aun así, me gustaría volver a reencontrarme en alguna producción con la actriz Silvia Vacas. Tenemos mucha química en escena y es un gran apoyo en todos los sentidos. 

¿Cuál es el secreto para ser un buen actor?

El trabajo en equipo y la empatía. Un buen intérprete no se basa solo en su interpretación. Ya sea en cine o en teatro, hay un gran número de personas alrededor que hacen que tu trabajo pueda ser digno de alabanzas o no.  Asimismo, debes mostrar empatía a la hora de aproximarte a un personaje, sin juzgarlo.  

¿Qué nos puede contar sobre su último trabajo?

El 21 de octubre se estrena oficialmente La piel del tambor, la adaptación cinematográfica basada en la novela homónima de Arturo Pérez Reverte en la que interpreto a Imanol Iker, un gestor y auditor independiente de un gran banco de Sevilla que está implicado en un controvertido negocio de terrenos. 

¿Qué consejos le podría dar a jóvenes actores que recién estén comenzando sus carreras?

Siempre se ha dicho que dedicarse al mundo del entretenimiento, en cualquiera de sus facetas, es una carrera de fondo. Pero creo que esta comparación nos lleva a una competitividad innecesaria y alejada del compañerismo. Así que, aparte de la formación y la humildad, mi principal consejo es mantener la constancia y, sobre todo, rodearte de personas que sientan la misma pasión que tú y te entiendan. El camino será duro a veces, pero te aseguro que las vistas son impresionantes. 

¿Qué proyectos tiene para el futuro?

Ahora mismo estoy desarrollando una pieza de teatro que se estrenará en diciembre. No puedo contar demasiado porque estoy inmerso en el proceso creativo. También realizaré un taller laboratorio en Málaga llamado autovideografía y siguen de gira teatral Elías en el andén y La herejía de las beguinas. 

¿Cómo compagina su carrera de actor con otras obligaciones?

Haciendo malabares, pero afortunadamente tengo el apoyo de mi familia y mi pareja. Además, tanto Antonio como Beatriz de Lis Representantes son increíbles y me facilitan el poder compaginar mi vida personal con el trabajo. 

¿Nos podría contar algunos de sus trabajos más interesantes?

Estoy muy orgulloso de mi cortometraje La etimología del RECUERDO. Fue un cortometraje que empezó como algo pequeñito para reflejar una relación de pareja que se ve afectada por el Alzheimer a temprana edad y ha tenido, y sigue teniendo, recorrido por festivales tan importantes como el Brain Film Fest o El Festival Internacional de Cine Independiente de Elche. 

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