La inspección de trabajo está secuestrada

El Cuerpo de la Inspección de Trabajo es uno de los garantes del cumplimiento de las normas laborales y de Seguridad Social, es decir, unos funcionarios públicos que tras duras oposiciones están especializados en el mundo de las relaciones socio-laborales, divididos en dos grupos importantes como son los Inspectores Superiores y los Subinspectores de Trabajo, con cometidos similares pero bien diferenciados en la construcción y actuación para llevar a cabo la vigilancia de las infracciones que se cometen por empresas y trabajadores en el ámbito normativo-laboral. Es un Cuerpo muy demandado y donde recae sobre el mismo un trabajo complejo, difícil y duro, pues al facultarle nuestro ordenamiento jurídico para el levantamiento de actas de infracción y liquidación de cuota a la Seguridad Social, entre otras, a veces y por cierto muchas, son utilizados por el poder político para contrarrestar, de forma denominada por “campañas”, actuaciones en sectores determinados y lógicamente a todas aquellas infracciones que pudiesen ser cometidas en el ámbito de las relaciones laborales para luego “venderlas” como logros del político de turno.

Con mi respeto a este Cuerpo, el cual posee la Medalla Colectiva al Mérito en el Trabajo, por su dilatada vida funcionarial en favor de la sociedad, se encuentra hoy agobiado porque la pandemia ha hecho descargar sobre estos una serie de acontecimientos jurídicos novedosos, donde precisamente con los ERTES, se ha repartido “café para todos” y donde la Autoridad Laboral ha actuado, muchas veces, en resolviendo expedientes a “ojo de buen cubero” y mal clasificados, los cuales tienen luego que pasar por el filtro de la Inspección de Trabajo, lo que ha provocado la sobrecarga de estos de manera abrumadora.

Con todos estos aditivos y siendo breve en la misión de este Cuerpo de la Inspección, desde el 9 de Junio del presente mes de Junipo, se ha registrado un incidente de ciberseguridad en el ámbito del Organismo Estatal, Inspección de Trabajo y Seguridad Social, incidente que ha afectado al normal funcionamiento de los sistemas informáticos del organismo, que se encuentran en estos momentos en un auténtico caos, por lo que el Cuerpo de la Inspección está prácticamente secuestrado y limitado a no poder trasmitir telemáticamente ningún tipo de actuación, habiéndose tomado medidas por la Dirección General para volver a utilizar el artículo 32.4 de la Ley 39/2015, de 1 de Octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, el cual se ha visto obligado a ampliar plazos y términos en el ámbito de su actuación, lo que viene a poner de manifiesto que aquél denominado “papel cero”, el cual nunca existió, se ha multiplicado por mil y tiene al administrado, a profesionales y a otras administraciones en el limbo, porque ni tan siquiera las llamadas telefónicas pueden ser atendidas.

La solución es ampliar, por un periodo equivalente al de la duración de esta incidencia técnica, todos los plazos, pero ello está rebelando a tantos agentes inmersos y relacionados con la Inspección que en resumidas cuentas la inseguridad jurídica está sobrepasando con el tiempo cualquier deseo de actuación de quienes acuden a la Inspección de Trabajo. En estos momentos no puede dicho Cuerpo de la Inspección ni utilizar el correo electrónico, por lo que es más, las actuaciones que tengan que llevar con motivo de denuncias e informes se han quedado paralizadas, cuando debieron ser tramitadas y ejecutadas en el tiempo real para ello, por lo que inclusive, los Tribunales de Justicia están a la espera de miles de informes que por motivos de accidentes de trabajo, cotizaciones, despidos, relación laboral, vacaciones o enfermedades profesionales, cesión ilegal de trabajadores, por ejemplo, están prácticamente sin avanzar con el consiguiente perjuicio para el administrado o el justiciable.

El Ministerio de Trabajo ya ha sufrido dos hackeos en un trimestre, pero este último ataque mediante el virus ryuk ha inhabilitado tantas funciones que es imposible descifrar ni el origen de los dos ataques ni la solución que ello puede tener, aunque tengamos promesas políticas de que se está “restaurando poco a poco”, pero lo que sí es cierto es que el intruso habido en este último virus denominado de secuestro informático suele infectar todos los equipos y desconocemos hasta hoy cuándo y cómo se restauraran los servicios de un procedimiento común, pero vital como los que llevan a cabo los Inspectores y Subinspectores de Trabajo. Estamos en un siglo XXI donde se nos ha vendido todo por vía telemática. Hasta las entidades financieras nos piden citas previas para poder hablar o informarnos de un movimiento bancario, pero lo que no cabe duda es que con la pandemia las administraciones se han aprovechado del administrado y nos han anestesiado para no poder prosperar ni consultar nada que no sea a gusto de ellos. Es decir, quien no conozca la informática, no tenga un ordenador o no posea firma digital está condenado al ostracismo y lo que es peor, han puesto en juego los derechos fundamentales del administrado, pues en todas las administraciones quienes dan la cara y trabajan son los guardias de seguridad de cada puerta, que te admiten o inadmiten por muchas explicaciones que les des, ya que quien tuvo que hacerlo está escondido en una mesa o está acogido a ese teletrabajo que ya es hora que se acabe con esta fórmula, porque no olvidemos, las administraciones están para asistir, atender y al servicio del administrado y no al revés, pues la paralización de cuanto viene ocurriendo está provocando situaciones de injusticia incalculables y lo que es peor habrá tal caducidad de ejercicio de acciones que el administrado se verá impotente y sin saber a dónde acudir, como está ocurriendo. Por eso y para terminar, con ampliar plazos en el ámbito de actuación como es el caso de la Inspección de Trabajo, las cosas no se arreglan, se endurecen, se anulan y encima nos dejan ante una insólita y deficiente orfandad administrativa, que como el caso presente, con parches y resoluciones que ni se leen, enquistan a la sociedad en un devenir inaplazable. Ya es hora de que alguien grite “hasta aquí hemos llegado”, pues para algunos la palabra pandemia la van a alargar hasta el siglo XXII.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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3 Respuestas a “La inspección de trabajo está secuestrada”

  1. Muy buen artículo. Todo va tan mal que al final acabaremos todos secuestrados y el culpable este Gobierno de ineptos, mentirosos y volátiles que todo lo están poniendo patas arriba. Por favor que acabe pronto!!!

  2. Desde luego esto sólo pasa en España, un cuerpo tan importante e incomunicado desde el día 9 es de avergüenza absoluta. Las denuncias ya no funcionan en el buzón creado al efecto y los inspectores no pueden citar a las empresas para comprobar las denuncias. Y antes con las citas previas lo cual aquí no trabaja nadie pues se llamaba a la Inspección uno estaban nunca. El único que trabaja es el guardia de seguridad. Sra ministra que es Yd una inútil y debería haberse ido ya hace un año.

  3. Esto que está ocurriendo con la Inspección de Trabajo es vergonzoso, parece que estamos en un estado bananero, donde nos cortan las comunicaciones y no podemos hacer nada, desde luego una Inspección como esta que tiene tantas facultades y vela por la legalidad de los trabajadores y empresas, es algo que no se entiende como se puede estar secuestrada.

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