
Eva von Redecker propone abandonar las analogías con el fascismo histórico para entender qué es el fascismo ahora: una maquinaria de defensa de posesiones que no existen, de la «propiedad fantasma». Los fascistas claman por lo que jurídicamente no les pertenece —«sus» mujeres, «su» nación, «su» dominio sobre otros— y viven esa exigencia como legítima defensa contra enemigos espectrales.
El fascismo, entonces, se muestra como una estructura psíquica y política a la vez agónica y feroz. Con una prosa vibrante y afinada, von Redecker reconstruye una forma muy personal de teoría crítica que integra a Adorno y Horkheimer, Arendt, Polanyi y Bloch, entre otros, para hacer manifiesta la lógica que cosifica vidas y ecosistemas como posesiones disponibles para su explotación y destrucción. Frente a este impulso de muerte —que denuncia como una necrosis social—, propone un giro ontológico: sustituir la dominación posesiva por el cuidado comunal, el rescate de lo compartido y una nueva temporalidad ligada a la regeneración.
Eva von Redecker (Kiel, 1982) destaca entre las nuevas voces de la teoría crítica contemporánea. Criada en una granja ecológica en Schleswig-Holstein, vincula esa temprana cercanía con la tierra con un marco de análisis en el que la naturaleza y la catástrofe que la acompaña han perdido el barniz nostálgico de la primera Escuela de Fráncfort, convirtiéndose en un instrumento conceptual para repensar las patologías del capitalismo tecnológico y extractivo del presente.
El trabajo de von Redecker aúna rigor académico y notable impacto público. Se formó en Tubinga, Cambridge y la Universidad Humboldt de Berlín, donde ejerció como investigadora y docente y fue reconocida con el premio a la buena docencia de su facultad, obteniendo posteriormente una beca Marie Skłodowska-Curie en la Universidad de Verona. Con obras como Revolution für das Leben y Bleibefreiheit (destacada entre los libros del año por Der Spiegel y finalista del premio NDR Sachbuchpreis), ha impactado con fuerza en el debate público en Alemania y se ha consolidado como una de las pensadoras críticas más influyentes de Europa.
