Entrevista al escritor y gestor cultural Juan Bolea

Fundamentalmente, como alguien que ha conseguido cumplir algunos de sus sueños, como el de ser escritor. Ese es el primero de todos ellos, a base de muchos años, de muchos esfuerzos y de una vocación indestructible. O sea que yo sobre todo me califico como un hombre muy vocacional, que ha perseguido su sueño y que en parte he conseguido vivirlo y hacerlo realidad.

  Soy licenciado en Filosofía y Letras, me especialicé en la rama de Historia moderna y a partir de ahí empecé a trabajar en prensa, en revistas, mi actividad profesional; sobre todo, estaba muy relacionada con el periodismo y con la publicación de mis primeras novelas, textos, relatos, desde los años 80 he publicado casi una treintena de libros y una cantidad muy alta de reportajes, de trabajos de prensa. Esa ha sido un poco la combinación entre mi formación académica y mi actividad profesional.

De jovencito, a los trece o catorce años ya decía en el colegio: —voy a ser escritor. Me presentaba a los concursos de la Coca-Cola, y a todos los que había. Tuve la suerte de que conseguí publicar muy joven, porque me dieron un premio importante, el de Alcalá de Henares, con 20 años y se publicó el libro “El Palacio de los jardines oblicuos”, que era una novelita corta. Eso me dio mucha confianza y ánimo para seguir escribiendo y desde entonces no ha habido ni un solo día de que haya tenido ninguna duda de quien soy o de quien quiero ser, aunque la actividad literaria va pasando por muchas fases y hay días mejores y peores. Yo entonces tenía muchas influencias del boom latinoamericano, de Vargas Llosa, de Gabriel García Márquez, de Borges, no sé, se notaba con cierta claridad, pero al mismo tiempo intentaba ya sacar mi estilo propio.

 Sí, en aquella primera fase, luego hubo más influencia de autores ingleses, por ejemplo, Henry Miller, o W. Somerset Maugham, bueno, un poco los autores clásicos de los años 30-40, también los que trabajaron mucho la novela negra, R. Thornton Chandler, sobre todo Dashiell Hammett, Truman Capote, este tipo de autores me dio más agilidad a la hora de narrar, con una técnica más de thriller, de novela negra. Finalmente, ya intenté sacudirme todas esas influencias y así empezar a escribir un poco a mi aire.

Mis primeras novelas arrancan de la literatura fantástica, viajan hacia la literatura de aventuras, y luego estuve una larga temporada en la novela negra. También he cultivado la novela psicológica que es una novela que yo llamo más de estudio de personajes donde no hay tanta acción, no hay una trama criminal necesariamente, pero sí un conflicto. Entonces, son diferentes géneros. Al final, creo que todos se tocan, es decir, que realmente les ponemos esas etiquetas, pero bueno, no hay tanta diferencia entre unos y otros.

 Teniendo en cuenta que cada novela, es decir, cada historia, requiere una técnica distinta, eso es obvio, no puedes aplicar el mismo canon, el mismo género a todos los relatos, tienes que ir cambiando, adecuándolos. Por ejemplo, “La Casa de Indianos” es una novela fantástica de corte casi sobrenatural, voy intentando abrir puertas y caminos diferentes, pero mi línea es un poco la de un novelista de acción, te diría yo, donde hay una cierta introspección de personajes y la búsqueda de un lenguaje nuevo.

El Festival “Aragón Negro” se ha convertido en un verdadero fenómeno, en el 2026 se celebrará la edición número 13, es una edición al año. Hay más de 200 actividades, ahora lo hemos pasado a junio, tiene 35 sedes en todo Aragón, 35 poblaciones que trabajan con nosotros en actividades relacionadas con la novela negra, el cine, teatro, hacemos muchas cosas, muchas actividades, vienen muchos autores. Hoy “Aragón Negro” es uno de los grandes festivales de España, con mucha proyección, como te decía, mucho prestigio, y para mí supone muchísimo trabajo, ya te puedes imaginar, con tantas actividades y autores, pues realmente me lleva mucho tiempo, pero lo hago muy a gusto y muy contento, porque tiene mucho éxito y allá donde vamos se llenan los actos, y tiene un punto de festival popular que me gusta mucho y me aproxima a la gente.

Una enorme alegría y satisfacción, la verdad. Cádiz siempre ha estado muy presente en mis novelas.

Sale específicamente en “La Baraja de plata”, que es una novela donde Cádiz es el protagonista prácticamente desde el principio al fin. Me he inspirado mucho en el presente y en el pasado de Cádiz, en sus tipos, en la manera de pensar. Para mí ha sido, ya te digo, una enorme satisfacción y un reconocimiento extraordinario. Estoy muy agradecido.

Yo no tengo ningún secreto así que podamos revelar. Creo que la clave está en la conexión con los lectores. Hoy tengo muchos en bastantes países. Perder un lector a mí me supondría un serio disgusto. No debemos, por lo tanto, defraudarlos, cada libro tiene que ser tan bueno o mejor que los anteriores, diferentes, para que esos lectores te acompañen en este largo viaje. Entonces, para mí es una relación muy antigua ya, y hay lectores míos de hace muchos años, y que hemos desarrollado amistad y una complicidad también. Entonces, son un poco mis compañeros de viaje. Escribo sobre todo para los lectores, es un poco mi única fórmula magistral.

Bueno, sí, es un personaje que me ha funcionado muy bien. La inspectora Martina de Santo ha protagonizado una serie policiaca que ha tenido muchísimo éxito, una mujer independiente con casos muy difíciles que resolver.

 Luego hice otra serie más reciente con otro personaje, otro investigador, un detective privado, Florián Falomir, que es muy diferente a Martina, es otro tipo de novela, ¿sabes? Pero también es una serie y funciona muy bien. Un personaje que repite, al que vas conociendo, del que tú vas contando cosas de su vida y que al final se convierte también en una novela psicológica. Una especie de crónica social también de tu tiempo. Bueno, son novelas que llamamos de serie, pero que tienen su individualidad y su personalidad, y gustan mucho, son muy fáciles de leer, los casos, son casos muy enrevesados, pero al final son casos que se solucionan lógicamente gracias al sexto sentido de estos grandes y buenos investigadores.

Estoy empezando ya trabajar en el guion para llevarla al cine, un poco en la línea de “Parecido a un asesinato”, que es una novela mía que se llevó también al cine, con Blanca Suárez y con Eduardo Noriega, con muchísimo éxito. “Casa de Indianos”, que yo en principio no la pensé para el cine, es una novela fantástica donde entramos en una zona desconocida de la mente y de la muerte, del tiempo de la muerte, de los sueños, a través de los sueños nos vamos a adentrar en la muerte, en las experiencias cercanas a la muerte, en los resucitados, un poco ese tipo de magia más allá de lo humano, pero que yo lo traigo a un proceso real. La novela cuenta una historia real, pero donde los sueños tienen una gran presencia y donde este tipo de testimonios extraordinarios, sobrenaturales, también tienen bastante importancia.

 Al final es una novela que se lee, pero ese punto, digamos, de thriller sobrenatural no lo había hecho y me parece muy sugerente. Es muy difícil mantener la atención y sobre todo mantener la confianza del lector en lo que le estás contando, pero yo creo que “Casa de Indianos”, que está teniendo unas críticas extraordinarias, por cierto, ha salido airosa de ese reto de practicar una literatura sobrenatural.

  Fundamentalmente seguir trabajando en la adaptación de “Casa de Indianos”, algunas novelas que tengo por ahí esbozadas o pendientes, muy distintas también, alguna novela negra, tengo otra novela más personal de recuerdos míos, casi una especie de memorias. Bueno, en mi mesa siempre hay tres o cuatro carpetas abiertas, voy trabajando en ellas.

En redes sociales no estoy, tengo una página web.  En general llevo una vida bastante apartada. Necesito encerrarme, ¿sabes? Tiempo solo y, bueno, comunicarme. Soy muy sociable, pero comunicarme a su debido tiempo. Realmente necesito varias horas al día de aislamiento y silencio para poder seguir.

Estoy totalmente en contra, no lo hago, no lo practico, es algo que no me llena, me parece muy artificial, pero lo respeto, que cada uno elija los recursos que quiera para llegar a los lectores.

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