Entrevista al escritor, profesor e historiador Ángel Quintana

Soy una persona inquieta y extrovertida con ganas de explorar, descubrir y redescubrir constantemente. Nunca me canso de afrontar nuevos retos y proyectos porque me hacen sentir vivo. 

Pienso que la vida hay que explimirla en todas sus facetas, no como un “Carpe Diem” sin sentido, sino desde la consciencia de focalizarnos en el momento que vivimos, único e irrepetible. A menudo intento repetirme que lo que veo no volverá y que cualquier tiempo futuro puede presentarnos aristas que nos obliguen a afrontarlos dejando a un lado las cosas que hoy podemos disfrutar. 

Tengo como premisa la adaptación a las circunstancias como medio para ser feliz  y aceptar el devenir de los acontecimientos como fluir de una naturaleza que te determina y hay que darle respuesta. No es conformismo, por supuesto, forma parte de mi estoicismo estructural.

En cuanto mi perfil profesional, tengo la enorme suerte de vivir de lo que me gusta, para lo que orienté toda mi formación. La vocación como guía y la pasión como principal elemento que me ha llevado a acumular veinticinco años de experiencia docente enseñando y aprendiendo de la evolución constante de la propia sociedad.

Me gusta remontarme los inicios. Así, cuando cumplí cuatro añitos mi madre me inscribió a una guardería llamada “Osiris”, dios egipcio de la fertilidad y la resurrección. ¿Fue una premolición?, no lo sé. Lo que estaba claro es que la Historia se hizo imprescindible en mi vida desde que tuve uso de razón. Es posible que mi abuela con su historia de vida, hablándome de nuestros ancestros y de los relatos que jalonaban nuestro pasado familiar tuviera gran parte de culpa. 

Después de mi etapa de preescolar me matricularon en el colegio La Salle Santa Natalia, una institución que me marcó profundamente y en la cual debuté, años más tarde, como profesor de enseñanzas medias con tan solo veintitrés años. 

Cursé el Bachillerato de Humanidades en el IES José Luis Tejada de El Puerto de Santa María y de allí di el salto a la Universidad de Cádiz para estudiar la Licenciatura de Historia en apenas cuatro años para, posteriormente, realizar el Curso de Aptitud Pedagógica (CAP, hoy MAES) y poder presentarme a las oposiciones de profesor de Enseñanza Secundaría que aprobé en la primera oportunidad que tuve para hacerlo.

En la Universidad de Cádiz estudié, igualmente, el programa de formación de tercer grado de “Estudios Hispánicos: Literatura, Historia y Arte” que me dio acceso al Diploma de Estudios Avanzados con el que me pude dedicar un tiempo a la investigación y culminar, siendo doctorando, mi tesina “Historia de la Emigración de Andalucía Occidental a la República Federal de Alemania 1960-1973. Una Aproximación Cualitativa Desde la Oralidad, El Cine, La Literatura y la Música Popular”, aún inédita.

Durante toda mi vida profesional no he dejado de formarme con cursos de especialización y actualización de competencias profesionales. 

Creo que la formación personal es la base de un desarrollo profesional de calidad y optimizado.

Siempre me ha gustado escribir. Recuerdo que en la escuela solía ganar algún que otro certamen de redacción. No fue hasta llegar a la Universidad cuando me tomé más enserio lo de escribir. En mi caso, esta actividad, estuvo muy ligada a la divulgación de mis primeras investigaciones. 

En la Facultad de Filosofía y Letras, un grupo de intrépidos e inconformistas aprendices de historiadores, fundamos en 1998 la revista de Historia Ubi Sunt?, un proyecto que fue creciendo hasta convertirse en una publicación profesionalizada, indexada y apoyada por varias instituciones académicas y de la administración pública. Fue en dicha revista en la que comencé a escribir artículos de Historia Contemporánea, mi especialidad. Paralelo a ello, colaboré en prensa en un suplemento cultural llamado “Educación” del grupo Publicaciones del Sur y en otros magazines de tirada local.

Ganar el certamen de artículos de historia de la revista “Hades” y el certamen de relatos cortos de la Diputación de Cádiz “Un cuento es posible” en 2006 constituyeron dos hechos significativos en mi trayectoria, un fuerte impulso para mi actividad creativa como escritor.

“De Amor y de Sombra”, de Isabel Allende me transportó a ambientes indescriptibles que me hicieron percibir hasta olores. Es un libro que despierta los sentidos. Realismo mágico mezclado con denuncia social y política. Indispensable.

“Los Pilares de la Tierra”, de Kent Follet que relata las miserias humanas de lo cotidiano de la Edad Media. Un Best Seller que te lleva como una perfecta máquina del tiempo a aquella época. Me siento muy identificado con uno de sus protagonistas, Tom Builder. Construyendo poco a poco su catedral, su sueño, sorteando los avatares de la vida.

“La Sombra del Águila”, novela histórica poco conocida de los inicios de Arturo Pérez Reverte. Como la esencia de la “Historia” contada desde abajo y con protagonistas muy de aquí, gente normal y corriente que cambiaron el curso de los acontecimientos.

“La Caverna” y “Todos los Nombres” de Saramago, una delicia de crítica al capitalismo feroz y a la excesiva burocracia en nuestros días.

“Hemos Perdido el Sol”, de Ángel María de Lera. Novela publicada por un miembro de la “Generación de la Guerra” en 1962 sobre la dureza de la vida de los españoles emigrados a Alemania en los años sesenta del siglo XX.

“San Manuel Bueno Mártir”, de Miguel de Unamuno, como visión completa de la lucha entre lo humano y lo divino, la iglesia y el laicismo frente a frente. Una crítica a la tradición frente a la razón.

“Sapiens, de animales a dioses, de Yuval Noah Harari, una breve historia de la humanidad. Antropología pura al servicio de las Ciencias Sociales. Una maravilla.

“Mis Maestros y mi Educación”, de Federico Rubio. Obra de juventud del insigne doctor  que retrata la vida cotidiana en la Bahía de Cádiz y en El Puerto de Santa María a mediados del siglo XIX. Una aproximación a la intrahistoria imprescindible.

Surgió como consecuencia de mi paso por la política tras las elecciones municipales de 2015. Este libro nació como un ensayo de la vocación para el servicio público. He pretendido poner a disposición de todos aquellos hombres y mujeres que entran por primera vez en la política activa mi experiencia en aquel mandato. La obra abarca desde cómo confeccionar una campaña electoral eficiente, pasando por el sistema de grandes partidos visto desde los entresijos de dentro, la asunción de responsabilidad del cargo público y hasta los supuestos para dimitir y cómo hacerlo. 

Lo ideé como un manual con un mensaje claro: “cómo ser concejal y no morir en el intento”. El libro lleva un par de años a la venta en canales de distribución nacionales y está teniendo cierto éxito por lo original del proyecto (ya que no existía nada parecido) y por la inesperada y gratificante promoción que tuvo en medios de prensa nacional (El País, Grupo Vocento, La Vanguardia…)

La primera de las obras a las que haces referencia es un monográfico de la revista Ubi Sunt? Que en su número 23, dirigido y coordinado por un servidor, tratamos el tema olvidado por la historiografía tradicional de los movimientos migratorios a nivel mundial como motor de cambio social y económico. Analizaba, del mismo modo, el impacto de esos fenómenos tanto en las sociedades emisoras como en las receptoras de dicha población fluctuante.

La segunda es un cuento que trata sobre un reino lejano llamado “Mío, para mí” en el que reinaba Egoistón I, de la dinastía de “Los Yo Mismo”. Un relato para explicar las bondades de la Democracia como sistema político frente a las dictaduras y regímenes totalitarios. El cuento ilustrado lo creé como propuesta didáctica para el aula en clases de Secundaria y Bachillerato. Una obra de plena aplicación actual en los tiempos que corren.

En “Heroes y Villanos en la Historia”, coordiné y fui autor coral de una obra compendio que analizaba las biografías de personajes históricos duales y polémicos que a lo largo de las diferentes etapas de nuestra Historia no ha dejado imparcial a  nadie. Luces y sombras de hombres y mujeres que han protagonizado episodios especiales en el pretérito y que han influido de manera decisiva en el devenir de los acontecimientos.

Por último, como coautor de “Estado, educación y poder”, traté de investigar sobre el uso que el poder ha hecho en la Historia Contemporánea de los sistemas educativos para controlar a la población y expandir los valores que políticamente interesaban en cada momento y los movimientos reaccionarios alternativos que surgieron como resistencia a estas relaciones a través de la escuela.

Fue una vivencia que me ha marcado para el resto de mi vida. Hice un máster acelerado, sin ir a la universidad, de derecho y administración pública. También aprendí mucho de politología, gobernanza, sociología y psicología en el día a día. Casi cuatro años de vida apasionantes, de quebraderos de cabeza por y para los demás. Intenté poner mi granito de arena para mejorar mi ciudad, algo conseguí. Muchos logros pero, también, muchas frustraciones. Una montaña rusa de sentimientos encontrados al que puse fecha de caducidad pero que viviría, sin duda, de nuevo si la vida se viviese dos veces.

Lo peor de aquello es que me di cuenta de la maldad humana, que hay gente que gozan fastidiando al otro. Otro elemento que detesté fue el fuego amigo de aquel de tus colores que te hace la guerra desde detrás de tu propia línea de trincheras.

Gran experiencia, sí, pero descartable en un futuro. Etapa superada y pasada. Dimití con la cabeza alta y me desvinculé de todo lo que significaba la política. Quería ser libre y opinar desde fuera sin ataduras ni la típica disciplina coercitiva de partido. Fue todo un acierto. Con la dimisión volví al aula y mis ratos de creatividad, eso no tiene precio.

En mi libro “La política en clave local” lo expongo con meridiana claridad: no a la profesionalización de la política seas del partido que seas. El cargo debe estar limitado en el tiempo, no puede existir la “carrera política” que endiosa a unos y corrompe a otros en detrimento del bien común o del servicio público.

Los políticos, por la responsabilidad de las competencias que manejan, deben tener una determinada formación, experiencia en gestión y ciertas cualidades que les den la verdadera autoridad en el desempeño del puesto en cuestión.

La política, en particular la local, esta plagada de “busca vidas”, arribistas e incompetentes que buscan en ella un medio de vida. Poca ideología, menos valores, mucho populismo y más postureo, mediocridad en líneas generales. 

Los ciudadanos han pasado a un segundo plano. Los problemas del vecino no son prioridades para los ayuntamientos. A veces pienso que algunos consistorios funcionarían mejor sin los políticos que los regentan que no valoran, en general, la función de sus técnicos.

En una espiral de declive imparable, con mucha mediocridad y llena de egos enfermizos. Me preocupa una opinión pública manipulada poco doliente, sin espíritu crítico, poco dada a movilizarse y plañideras del “politiquillo” de turno que hace de su particular “pan y circo” su único modus operandi político. Es una política en la que la imagen “al peso” es lo que más vale, hecha por y para las redes sociales. 

Es un buen recurso para muchos escritores que no tienen acceso a las grandes editoriales sobretodo para los noveles que empiezan en el mundo de las publicaciones. Tiene sus pros y sus contras. Como aspectos a favor puedo destacar que la autoedición da al autor más libertad para orientar su producción, el contenido y la temática a tratar. Como negativos, el escritor no tiene acceso a los canales de difusión de una editorial por lo que el alcance y la distribución de su obra es muy limitado.

Particularmente nunca he recurrido a la autoedición pero es algo a lo que no renuncio y que, estoy seguro, experimentaré en próximos proyectos.

En otro orden de cosas, las grandes plataformas de autoedición pueden reventar el negocio de las tradicionales editoriales modestas con sus precios bajos y capacidades de divulgación y comercialización de los libros. Ese sería otro debate interesante que podríamos abordar.

Entre lo más próximo que tengo planteado es, aprovechando que se aproximan las elecciones municipales de 2027, una segunda edición ampliada de mi libro “La política en clave local” (Mirahadas 2022). En esta versión incluiré un capítulo dedicado a las bodas civiles oficiadas en los ayuntamientos y más contenido en redondearán la obra presentada hace tres años. También publicaré de este título la versión digital que será una vía de acceso al público de todo el mundo, en especial de Latinoamérica.

El segundo de los proyectos a medio plazo es la culminación de una obra infantil, prometida a mi hija de tres añitos, en la que seres fantásticos nos guiarán por un mundo lleno de contrariedades, retos y desafíos. Un cuento que sale de un cuadro y que a través de un código de colores nos hilvanará un relato de niños aplicado a la vida de los mayores.

El tercero de mis objetivos como escritor es publicar mi ensayo, fruto de mis estudios de doctorado, “Emigración de Andaluces a la RFA (1960-1973), una aproximación cualitativa desde la oralidad, el cine, la literatura y la música popular”. Se trata de una obra inédita y con la que tengo la deuda pendiente de darle luz y profusión desde hace ya algunos años.

Por último quiero publicar una obra sobre la Inquisición. Casualmente cayeron en mis manos unos documentos del siglo XVIII con tres historias apasionantes que dan para una novela para llevarla al cine o convertirla en el perfecto guión de una serie de varios capítulos. Aún no se si darle alas a la creatividad o a mi perfil investigador.

En mis cuadernos de Bitácora: 

callejuelatiapillalla.blogspot.com 

valdelahistoria.blogspot.com

En las redes sociales: 

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IG: @angelquintana794

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