
¿Quién es Rafa Caballero cuando no está frente al piano o detrás de una cámara?
Buena pregunta. Compleja respuesta.
Pues creo que un tipo normal, con sus defectos y sus virtudes. Demasiado intenso. A veces me gustaría tener un botón de apagado. Mi cabeza siempre está inventando y creando. No encajo muy bien en esta sociedad, pero esto es largo de explicar.
Mi trabajo en el cine es precioso pero muy estresante. Así que decidí equilibrar todo buscando una especie de guarida. Y casi se cumplen ocho años desde que me vine a Conil después de muchos años viviendo fuera entre Sevilla, Barcelona y luego Madrid (12 años). Sigo viajando por los proyectos, pero tengo donde volver y donde quiero estar.
Vivo con tres gatas y un gatito recién acogido. En el campo y cerca del Atlántico (mi gran adicción). Tengo un huerto, muchas plantas; me fascinan los cactus.
Veo mucho cine, leo…
Cada vez más solitario y escogiendo bien cuándo, cómo y con quién.
¿Cuál fue tu trayectoria formativa?
Mi mejor escuela ha sido mi inquietud. A través de observar, practicar, leer… Yo soy un obrero, en la música y en el cine.
En el cine empecé desde abajo, solo, sin contactos ninguno. He pasado por todos los eslabones de la cadena en la producción de cine. He aprendido (y sigo aprendiendo) de grandes profesionales.
Hice un grado superior de Audiovisuales y Espectáculos. Pero nada comparado con mi aprendizaje laboral en el día a día y su realidad.
¿Cuándo empezaste a tocar el piano, componer y cantar?
El piano hace poco. Aunque siempre trasteaba con teclados para ayudarme a componer o buscar arreglos y melodías. Llevo varios años aprendiendo de forma autodidacta siempre y cuando los rodajes me lo permiten. Tengo un piano en el centro del salón de mi casa y es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Escribo desde muy pequeño, recuerdo con 9 y 10 años jugar a rimar y empezar a escribir.
Luego montamos una banda con 15 años, y ahí empecé a ponerle música a los poemas y versos que escribía. Siempre con guitarra. Han pasado casi 30 años desde que empecé a poner acordes y cantar.
Algunos de tus trabajos en el mundo de la música: Sirenas en Malasaña, La primavera siempre vuelve, Estás guapa, Tocando el techo, De Carne y Hueso, Barrio de Plata, Hijos del Sur, o Para cuidarte, ¿Cuál o cuáles destacas por su significado personal o por la respuesta del público?
Tengo registradas más de 50 canciones. Pero habré compuesto casi 200. Sólo que no he podido armar y grabar todo. Sacar un disco no es fácil. Hoy día para promocionar tu música tienes que hacer de todo y lo que menos es ser músico. Me cansa la industria musical. En lo que se ha ido convirtiendo tras el “boom” digital. Por no hablar de la calidad artística de las producciones más sonadas hoy día.
Mis canciones forman parte de mi vida. Elegir alguna y no otra para hablar de ellas no es justo. Necesitaríamos una entrevista muy extensa. De los recuerdos más lindos que tengo, es la época de Hoja de Ruta en Madrid. Tenía una banda que recorría salas como Siroco, Gruta 77, Moby Dick, Costello, Honky Tonk… las salas se llenaban y la gente se sabía y cantaba las canciones. Fueron otros tiempos.
Eres uno de los productores y especialistas en localizaciones más demandados del cine, has trabajado en proyectos como “The Crown”,” Nowhere “(Netflix),” García “(HBO) y la reciente “Cuando nadie nos ve”, serie de Enrique Urbizu filmada en Morón de la Frontera con Maribel Verdú, ¿Cómo has llegado hasta aquí?
Bueno, aún estoy a mitad de camino. En grandes producciones con mucho presupuesto estoy ejerciendo como Jefe de Producción o Jefe de Localizaciones. Eso implica mucha responsabilidad con el equipo, material técnico, estrategia de rodaje, logística, organización, presupuesto diario, etc. De las piezas más claves para que una producción funcione y el rodaje sea posible; se haga en el mar, en la ciudad o en la montaña con nieve a 2 mil metros de altura.
Pero, aunque todo eso se me da bien, siempre he sido una persona más creativa que otra cosa. Y eso me lleva a querer desarrollar proyectos. Pensar en el mensaje, la estética, personajes, música. Así que poco a poco me estoy formando en la producción ejecutiva. Mi primera apuesta ha sido Coraje de José Manuel Rebollo.
También compones bandas sonoras como la canción original de tu primera película “Coraje” ¿de qué trata?
Bandas sonoras no. Que los que las componen pueden molestarse. Pero canciones originales sí. Por ejemplo, La Primavera Siempre Vuelve, del cortometraje homónimo de Alicia Núñez que estuvo nominado a los premios Goya. O en el caso de Coraje, De carne y hueso, que ha sido grabada y producida de nuevo para la ocasión.
Es una canción autobiográfica (como prácticamente todas) que te hace poner los pies en la tierra. De carne y hueso es una canción de amor con mensajes de aceptación personal y realidad; “yo no soy el que pensáis, soy un payaso triste, mejor actor que persona”. Creo que la canción recoge muy bien la esencia de Coraje; los sueños no cumplidos, el paso del tiempo, el amor imposible…
Siendo jerezano, ¿cómo ves el panorama profesional para los jóvenes en Cádiz?
Pues hay gente con mucho talento, ganas de hacer y contar historias. Aunque se critique constantemente a la gente joven hay parte de las generaciones venideras con inquietudes que van más allá de lo tradicional.
Obviamente hay de todo. Como en mi época. Destacar en las artes en nuestra tierra es complejo. Y ahora generalizo con Andalucía, no sólo Cádiz.
Las instituciones no hacen un trabajo firme al respecto. Demasiado humo, a la hora de la verdad, en su mayoría, son torpes. Muy poco apoyo a cineastas, músicos, etc. Todo lo que no sea carnaval, semana santa, cultos religiosos y las ferias de cada pueblo, sigue sin tener protagonismo. Nadie consigue adecuar los presupuestos pensando en el equilibrio real que necesita la cultura, más allá del tradicionalismo.
En Cádiz no hay industria cinematográfica. Si quieres hacer un rodaje potente tienes que recurrir a proveedores de Madrid, como mucho algo de Sevilla y Málaga.
Y la provincia es un plató exterior indiscutible. Está cargada de historia y tiene ciudades punteras como Jerez y Cádiz. Tiene localizaciones increíbles como la sierra, la campiña jerezana, la bahía, el campo de Gibraltar.
Pero a la hora de la verdad las producciones vienen de fuera rodar llegan con su equipo hecho y hay muy poca cabida para los actores y técnicos de locales. Que, de siempre, hemos tenido que salir fuera.
Algunos estamos peleando para generar sinergias y poner nuestro granito de arena. Se ha convertido en una cruzada personal. Amigos como Bruto Pomeroy, Director de la Escuela de Cine, trabajan para que no caiga en saco roto las ganas de mucha gente de hacer y contar.
¿Qué proyectos futuros tienes?
Pues varias producciones nacionales / internacionales que apuntaban para finales de año y 2026 se han cancelado o retrasado. Así que no tengo nada concreto. He aprovechado para hacer varios presupuestos de proyectos que queremos levantar y hacer en la provincia, cine y televisión.
Por otro lado, estos días de septiembre son intensos entre South Festival en Cádiz, Generamma en Chiclana, muchas cosas por ver, apoyar y también los compromisos oportunos.
Además, estoy inmerso desde hace unos días en la preparación de un nuevo curso que voy a impartir en la Escuela de Cine de la Universidad de Cádiz del 18 al 29 de septiembre Vamos a hacer algo grande que dará mucho que hablar. Vamos a pasar a la acción y rodaremos un cortometraje mezclando al alumnado con profesionales del sector. Tenemos un guión muy potente y le estamos dando forma. Eso también me lleva a tener que entrar en el estudio para grabar una hermosa canción.
Hablando de música, también tengo al gran Pablo Borghi produciéndome un tema nuevo que quiero sacar en 2026. Por cierto, Pablo sí que es un gran compositor de bandas sonoras. Ha trabajado con directores como Campanella en Argentina, o últimamente ha compuesto la música de la serie Olympo de Zeta Estudios para Netflix.
¿Dónde podemos encontrarte en redes sociales?
Los años me van alejando cada vez más. Nunca fui un gran activo. Llegué de los últimos y me estoy empezando a ir de los primeros. También recuerdo que me sumé a las redes por petición de mi entorno musical. Era obvio y necesario estar en redes para difundir la música que estabas haciendo. Según giraba el panorama musical más que necesario.
Sin embargo, en plena pandemia tuve un problema con Facebook que canceló mis cuentas. Eso me hizo perder mucho recorrido, información, recuerdos y seguidores que se habían generado tras al gira y promoción de mi álbum Trafalgar de 2016/17.
Así que empecé de cero, pero con menos ganas. Hoy día le dedico poco tiempo. En la única que suelo publicar es Instagram. No suelo perder el tiempo con el teléfono. Pasa mucho tiempo en silencio o incluso hay mañanas que salgo de casa y no lo llevo.
Luego empiezo un proyecto y es una herramienta básica casi las 24 horas.
Mi música está en todas las plataformas digitales y en el canal de youtube El Quinto Ateneo. Además, está mi web www.rafacaballero.es.
