Entrevista a la fotógrafa, diseñadora gráfica y creadora digital Zaida Vázquez

Soy una persona curiosa, me gusta aprender por el gusto de aprender. Estoy en continua formación, me declaro una estudiante sempiterna.

Me gusta mucho una reflexión de Hokusai, que siendo ya un maestro consolidado y teniendo más de setenta años decía: “…a la edad de 80 habré hecho un cierto progreso. A los 90 habré penetrado el significado más profundo del mundo…”. Si alguien como Hokusai, con semejante trayectoria, seguía considerándose un aprendiz, ¿cómo no vamos a sentir nosotras que todavía nos queda muchísimo por aprender?

Además, soy activa e inquieta. Me gusta experimentar, probar disciplinas nuevas y buscar distintas maneras de expresar ideas. Supongo que esa curiosidad también me lleva a estar siempre metida en algún proyecto o en algún proceso de aprendizaje. Es una especie de juego.

Pues yo estudié Turismo, que fue una carrera bonita de hacer, pero en cuanto a salidas profesionales pronto comprendí que no era lo mío. Poco a poco empecé un camino de introspección personal, empecé a hacer fotografía y a usarla como manera de autoconocimiento.

Decidí formarme en el ámbito visual, así que me matriculé en el grado universitario de Diseño y Creaciones Digitales de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), después continué con el máster en Diseño e Identidad Visual. Ahora continúo con el grado en Artes, también en la UOC.

Bueno, ante todo quiero decir lo orgullosa que estoy de mi ciudad y de ser andaluza, que es tierra de grandes talentos. Para mí es todo un honor poder inaugurar proyectos en San Fernando y después llevarlos a otros lugares. Es un poco como la vida, empiezo aquí y después recorro otros caminos, pero salgo desde casa.

Mi lugar de procedencia influye muchísimo, ante todo soy andaluza y eso se nota en lo que hago. Además, estoy en la Costa de la Luz y la fotografía es luz, no se me ocurre mejor sitio donde estar.

Pues gracias al Grado de Diseño y Creaciones Digitales aprendí las herramientas para desarrollar todo esto, porque es importante no solo tener las ideas sino poder desarrollarlas técnicamente.

Estudiando tecnologías de nuevos medios mencionaban la realidad aumentada y me pareció una pasada. No la había visto nunca y quedé enamorada. De repente pensé: “¿Esto puedo hacerlo yo?”. Imaginé las capas que llevaba una pieza de ejemplo y pensé: “Pero todo esto sé hacerlo”. Hice la prueba y comprobé que podía, así que empecé a aplicarla a mis proyectos.

Para mí la realidad aumentada es una forma de ampliar la narrativa. La imagen física es una parte de la obra y con la realidad aumentada puedo añadir movimiento, sonido, color y lo que haga falta. Me gusta jugar a lo inesperado, a la sorpresa.

Tuve un momento de cambio vital, que es el momento de introspección que comentaba antes, donde tuve que pararme y mirarme adentro. Esto es algo bastante difícil, pero necesario. En la vida hay acontecimientos que hay que procesar e interiorizar, de otra manera no puedes avanzar.

Durante este proceso comencé a ir a terapia y mi psicóloga, viendo que me costaba mucho trabajo poner palabras a lo que sentía, me aconsejó que lo hiciera con imágenes.

Lo que descubrí es que hablar, o expresarnos a través de cualquier lenguaje, ya sea danza, música, dibujo o cualquier otra disciplina, ayuda a sanar. Aunque suene tópico, es real y así lo viví yo.

Es todo un honor que instituciones de este calibre reconozcan mi trabajo y lo proyecten. Para mí es emocionante y es un aliciente para seguir creando.

Además, cuando una obra que nace de un proceso tan personal termina en una institución, siento que se completa el proceso. Es una satisfacción personal enorme.

Para mí es terreno fértil porque fue mi medio de expresión durante ese proceso vital de introspección. El autorretrato tiene algo de control y de vulnerabilidad al mismo tiempo. Tú decides cómo aparecer, pero también estás mostrando una parte de ti, estás expuesta.

Sin embargo, en la exposición que estoy preparando ahora estoy saliendo un poco de mi zona de confort y estoy fotografiando modelos. Quizás eso significa que aquella etapa de autoconocimiento ya ha cumplido una parte de su función y ahora me interesa mirar hacia otras mujeres y otras historias.

En No mires, observa, las fotografías físicas eran en blanco y negro y en la realidad aumentada pasaban a color y movimiento. Lo hice como metáfora de que está en nuestra mano volver a la vida y al color.

Así que sería más emocional que estética, aunque la estética siempre esté al servicio del concepto. No es un cambio de color porque sí, el paso del blanco y negro al color representa esa transformación.

Pues ha sido muy bonito vivir la experiencia completa, ya que un año he sido concursante, otro espectadora y este año jurado. Cada una de esas vivencias te hace mirar de una manera diferente. Como concursante conoces los nervios y la presión de sacar adelante un cortometraje en muy poco tiempo, como espectadora lo disfrutas desde fuera. Como jurado tienes que hacer el ejercicio de valorar los trabajos, desde la enorme empatía de haber estado al otro lado.

He de decir que estoy disfrutando mucho este grado. Es interdisciplinario, trabaja tanto con técnicas tradicionales como con tecnologías contemporáneas y, además, se centra en el desarrollo de una mirada crítica.

También me está ayudando a cuestionar cosas que antes daba por sentadas y a contextualizar mejor las imágenes. Creo que no se trata únicamente de aprender técnicas, sino de aprender a mirar de otra manera, de preguntarse por qué hacemos lo que hacemos.

  1. Estás realizando un cortometraje, que pronto estrenarás. ¿Qué tema trata?

Pues precisamente la idea me surgió estudiando este grado de Artes. A veces tenemos lecturas muy intensas, de filósofos y pensadores, son lecturas complicadas y densas. Y una tarde estudiando en casa, leyendo a Boris Groys, pensé: “Esto se merece un corto”. De hecho, muchos de los diálogos están construidos a partir de esas lecturas.

El corto es una crítica desde el humor a determinados mecanismos del arte contemporáneo, y cuestiona cómo se construye el discurso artístico y cómo determinados objetos pueden convertirse en obras de arte cuando son legitimados por el sistema del arte.

No pretende decir que el arte contemporáneo no tenga valor, sino jugar con esos mecanismos y llevarlos al absurdo. Me interesa que funcione como una pieza de humor, pero también que nos haga plantearnos, ¿qué hace que algo sea arte?

Pues esta exposición se llama Moños y se inaugurará el 2 de marzo de 2027, en el Centro de Congresos de San Fernando.

Es un proyecto con imágenes de mujeres vistas de espaldas, recogiéndose el pelo y haciéndose un moño. El concepto hace referencia a esas mujeres, modelos y musas que han sido objeto de contemplación a lo largo de la historia, pero que tantas veces han permanecido sin voz.

En esta exposición esas musas cobran vida a través de la realidad aumentada.

Entonces veremos todo tipo de mujeres que harán lo que les salga del “moño”, de ahí el título. Van a bailar, cantar, contar historias, practicar deportes, hacer música…

Aprovecho aquí para hacer hincapié en el poder de la realidad aumentada para ampliar la narrativa. Si pensamos en este proyecto, la fotografía se habría quedado en esas mujeres

como modelos, pero con el salto digital esto se amplía, cobran vida. Y tenemos el concepto completo de mujer como objeto de contemplación que toma las riendas.

Además, aquí hay algo interesante, la mirada femenina. También cambia la forma de mirar cuando quien está detrás de la cámara es una mujer. Pero eso nos daría para otra entrevista.

No me imagino en nada en concreto, pero sí me imagino en muchas cosas a la vez. Como dije al principio, soy bastante curiosa.

Dicen que quien mucho abarca poco aprieta. Yo estoy de acuerdo con esta frase, pero también creo que depende de cómo se entienda. Creo que cuantas más disciplinas conozcas, mejor, todo enriquece y se retroalimenta, haciendo crecer las ideas. Cuanto más aprendes, más conexiones realizas.

No entiendo las disciplinas como compartimentos estancos, sino como diferentes herramientas que se pueden combinar (o no) para contar historias.

Estamos ante un cambio de paradigma con el crecimiento de la inteligencia artificial y los nuevos medios que no sabemos qué nos deparará en el mundo del arte. Me interesa observar ese cambio y aprender, pero sobre todo seguir siendo yo quien decida qué herramienta necesito para cada proyecto.

Estoy abierta a todo. Todo lo que sean nuevas maneras de expresar lo que llevamos dentro, bienvenidas sean. Nunca dejaré de formarme, me queda mucho por aprender y me siento orgullosa de ello.

Pues en Instagram como @zai_davazquez y en Facebook como Zaida Vázquez. Así como en mi página web www.zaidavazquez.com

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