Almudena Fuentes

- Naciste en Madrid “un frío día de invierno en que la nieve lo cubría todo”, pero siempre reivindicas tu vínculo con Córdoba, tierra de tus mayores. ¿Cómo dialogan estas dos raíces en tu vida y en tu obra literaria?
María José.- Como bien dices, soy madrileña de nacimiento, pero los abuelos por parte materna eran de Jaén y la familia de mi padre, incluido él, son de Montilla, un pueblo de Córdoba.
Me encanta pasear por Madrid, conocerlo barrio a barrio y encontrar sus secretos: jardines y fachadas escondidas que después plasmo en mis artículos, poemas o relatos. Es una ciudad para pasearla, para conocer su oferta de arte pero no me gusta, siempre hay un pero, las prisas de la vida en ella.
Córdoba es otra historia, cada verano viajábamos en tren —con la odisea correspondiente— y pasábamos allí en casa de mi tía abuela Soledad, a quien quiero mucho, aunque ya hace 7 años que no está con nosotros. Guardo recuerdos muy especiales de aquellos días: el blanco de la fachada, los azulejos del patio con su pozo en el medio, sus geranios y, ¡ay! el botijo, con su agua fresca y ese ligero gustillo a anís. También están sus días de Feria, las procesiones de Semana Santa y las noches de tertulia sentados en la puerta y las noches todos los primos en colchones en la azotea, bajo el manto de estrellas…
En definitiva, Córdoba, ciudad maravillosa que te abraza y te regala tantas emociones. Todo eso está en mi obra literaria; sólo tienes que buscarlo en un detalle o en un instante.
En mi primer poemario, Letras enlazadas, Sonidos y Cadencia hay un poema muy especial para Córdoba que leí en la presentación y gustó mucho. dedicado, por supuesto, a mi padre cuyo título era Mi Alma.
- ¿Cómo narrarías tu propia identidad si tuvieras que convertirla en un personaje literario?
María José.-Vamos a ello.
«Ella, la niña de ojos azules y cabello negro nació cuando la nieve cubría ese Madrid que raramente se viste de blanco mientras el azahar difuminaba su esencia en aquellas tierras de Córdoba.
Su mirada curiosa es recolectora de ausencias y realidades que camina por el mundo con la sensibilidad a flor de piel, transformando el silencio en versos y las sombras de la historia en voces con derecho a voz.
En su bolso siempre conviven el cuaderno de notas donde enlaza letras, sonidos y cadencias con los lápices con los que crea universos y ese mapa invisible que une el asfalto madrileño con el patio andaluz y el eco del ayer.
Personaje que analiza y estructura cuidando la palabra ajena con un corazón libre como el elanio azul que cuida de su medio y su relación con el ser humano. Su arco de transformación es un eterno retorno hacia su propia Ítaca, donde navega las mareas del día a día con una sonrisa como faro y la firme convicción de que la poesía es la única cicatriz capaz de volverse vida.»
- ¿Dónde nació y se desarrolló tu formación, tanto académica como creativa?
María José.-Mi madre es una gran lectora y todos los hermanos seguimos sus pasos desde muy temprana edad; ella nos enseñó a leer y escribir antes de empezar el colegio.
Yo devoraba todos los libros e incluso me atreví con la enciclopedia, de la A a la Z. Esto convivia con mi amor a la música y el dibujo. Después ya más adolescente llegaron los paseos por mi Madrid descubriendo sus secretos.
Mi padre era impresor y me traía libros que él mismo cosía a mano para que yo escribiera y dibujara en ellos. Recuerdo especialmente el primero que me regaló que tenía tapas azules, mi color preferido. Allí escribía cuentos con ilustraciones y poemas, una pasión que llega hasta hoy día y que en aquellos momentos me motivó a estudiar periodismo algo que no fue posible debido a que la situación económica familiar se había complicado. Opté por terminar mis estudios de bachillerato y COU y me pase a un curso superior de Marketing y Economía en el que me convalidaron bastantes asignaturas.
Siempre estudiaba y trabajaba a la vez. En las horas sueltas cuidaba niños o daba clases de matemáticas; recuerdo con especial cariño a un guardia civil que quería ascender y necesitaba un refuerzo en la materia.
Tras realizar multitud de cursos tanto en el área de gestión de recursos humanos como en informática, aprobé las oposiciones a la Comunidad de Madrid. Entré en la Consejería de Economía donde estuve un año mientras simultaneaba mis estudios para opositar al Estado. Conseguí plaza en el Organismo Aeropuertos Nacionales donde he trabajado durante 31 años hasta mi jubilación. Nunca he dejado de estudiar, de hecho ahora estoy con un curso de chino impartido en inglés, un capricho que se me antojó.
Con respecto al área creativa siempre he sido autodidacta. Leía mucho y practicaba lo leído en todos los géneros y facetas; No temía enfrentarme a nada sobre el papel, tanto en la escritura como en el dibujo.
Posteriormente, realicé un curso de escritura creativa con la editorial Fleming, cursé Diseño Editorial en la UNED y me formé en la Escuela de Igualdad de la Mujer. Además he realizado varios cursos relacionados con la escritura y la corrección de estilo en la plataforma educativa Coursera.
- ¿Qué lecturas se han convertido en tus referentes permanentes?
María José.-Mi madre tenía —y tiene aún— una biblioteca impresionante que abarcaba lo mejor de la literatura clásica rusa, inglesa, francesa y española. De ese océano bebí desde muy niña descubriendo allí el néctar de la poesía y de las letras en general a través de maestros como Dostoievski, Tolstói, Victor Hugo, Emily Brontë o Gustavo Adolfo Bécquer entre otros muchos. Más tarde, en el instituto, tuve la gran suerte de cruzarme con profesores que me abrieron las puertas a otros referentes indispensables.
A los dieciocho años encontré un libro que supuso un punto de inflexión ajeno a la ficción: un manual de Hatha Yoga. Desde entonces, se convirtió en un pilar permanente que practico tanto en su faceta física como mental.
Si hoy te asomas a mi biblioteca personal, encontrarás un mapa de mi curiosidad donde conviven los clásicos con autores modernos, voces internacionales como Amin Maalouf y creadores independientes o autopublicados a los que me encanta descubrir, porque me apasiona explorar. En mis estanterías no faltan Rafael Alberti ni Federico García Lorca, asomándose también Juan Ramón Jiménez, a quien acompañan Gloria Fuertes o Alfonsina Storni. Estan Ana María Matute, Juan José Millás, Alberto Vázquez-Figueroa, Dante, Ken Follett, Arturo Pérez-Reverte, Walt Whitman, Benito Pérez Galdós, Oscar Wilde, Miguel Delibes, Calderón de la Barca, Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Gala, Edgar Allan Poe o Elena Garro, junto a una larga enumeración de autores con la que no te voy a aburrir. A todo esto hay que añadir, por supuesto, mis lecturas digitales que pertenecen a numerosos y muy variados escritores.
De hecho, tengo un problema importante con respecto a los libros, en mis estanterías ya no cabe un solo volumen. Mi hija es tan adicta a la lectura como yo colaborando activamente en esa falta de espacio.
El último libro que he leído es Mamá está despierta de Máximo Huerta autor que desconocía y que me había llamado la atención y he de decir que me ha gustado mucho.
- Lilith. Silencios del reino de la noche propone una relectura simbólica de un arquetipo femenino poderoso. ¿Qué te llevó a elegir a Lilith como eje de tu obra y qué representa para ti en términos literarios y personales?
María José.-Lilith simboliza la lucha contra el silencio impuesto, un tema que siempre intento visibilizar y además literariamente me ofrecía un lienzo poético muy bello con muchos claroscuros para explorar la noche, la soledad y la búsqueda de la propia libertad. Me brindó, creo, un espacio místico en el que explorar los rincones del alma humana. Era tal vez, el momento de rescatarla a ella, su fuerza y su dignidad, despojando la historia de las capas en que la habían sepultado.
Ella es la primera rebelión femenina, la mujer que decide marcharse antes que someterse o perder su identidad y no esa figura demoníaca que se le otorga.
Encontré la manera de convertir sus silencios en un canto de liberación y de soberanía propia con su propia voz libre de cadenas y de culpas heredadas.

6.-En alguno de tus libros aparece una atmósfera marcada por el silencio, la oscuridad y la transformación. ¿Qué te atrae de estos territorios simbólicos y cómo los trabajas narrativamente?
María José.- Esos territorios simbólicos forman una parte esencial de mi mapa creativo donde el silencio y la oscuridad no son entendidos como espacios de miedo o de vacío, sino como refugios necesarios para la introspección. En la noche o el aislamiento los personajes se miran de verdad al espejo y se descubren empezando a sanar.
Narrativamente, trabajo estas atmósferas dosificando las palabras. En mi poesía, como en Lilith, el silencio es casi un personaje más que envuelve los versos. En la narrativa, como en mi thriller Lo que no subes a la nube o en la novela que estoy preparando sobre la pérdida, utilizó la oscuridad ambiental y psicológica para que el lector sienta el aislamiento del personaje. Al final, la transformación siempre se asoma pero primero aprende a transitar por la sombra.
- ¿De qué trata tu poemario Luz serás, para tu hija Noelia y tu reciente thriller Lo que no subes a la nube?
María José.-Luz serás es un poemario de corte muy íntimo y luminoso en el que exploro la esperanza, la superación y esa chispa interior que todos llevamos dentro para sobreponernos a las sombras del camino. Su esencia se aproxima a la de Walt Whitman y a la del poeta indio Rabindranath Tagore con su conexión mística con la naturaleza y su libertad espiritual.
Lo que no subes a la nube nos conduce a un territorio distinto; una novela corta de suspense con la que debuto en el género del thriller psicológico donde la sobreexposición digital puede conducirnos a peligros mayores como convertirnos en un cerebro humano.
- Como editora, has acompañado a otros autores en el proceso de dar forma a sus manuscritos. ¿Qué aprendizajes te ha dado esa labor y cómo se refleja en tu propia escritura?
María José.-Me gusta leer los manuscritos de otros autores; avanzar y retroceder con ellos, enredarme en sus personajes o en sus versos, y sentirlos. Normalmente hago correcciones ortotipográficas. No suelo intervenir en el estilo, cada voz es distinta y personal, y como tal debe conservarse, salvo que encuentre algo muy peculiar que necesite una revisión. Cuando propongo un cambio lo hago desde el consejo constructivo y el aprendizaje mutuo.
Aunque he corregido bastantes textos, mi labor principal consiste en acogerlos y publicarlos, dándoles la visibilidad que necesitan en distintas plataformas o en la revista que coedito Nuevas Voces..
De este trabajo se aprende y se asimila muchísimo. Sin embargo, también exige un gran ejercicio de atención en mi propia escritura, por qué a veces, sin darte cuenta, te puedes apropiar inconscientemente de esas otras voces.
- Además de escribir, ilustras tus cuentos. ¿Qué aporta la imagen a tu universo creativo y cómo dialoga con la palabra en tus libros?
María José.-Cuando decidí publicar mis cuentos, le propuse a mi sobrina que me los ilustrará pero fue una época para ella de intenso trabajo y terminé poniéndome yo con ello.
Aunque siempre había dibujado, hacerlo para niños es una cuestión muy distinta: entran en juego otros matices, formas y colores. Al final, el resultado fue satisfactorio y ahora mismo, aprovechando estos meses de verano, estoy volcada en las ilustraciones de otros cuentos que espero vean la luz pronto, pero esta vez con editorial tradicional.
El lenguaje de los niños es precioso, intenso, emotivo y cuidadoso. Al ilustrar dialogas con la imaginación más pura, con emociones diversas y, sobre todo, con mucha ilusión. Quizás, vuelvas a ser niño mientras trabajas en ello.
- ¿Cuál es tu perspectiva sobre la autopublicación y el papel que desempeña hoy en el panorama literario?
María José.-Mi experiencia con la publicación es muy amplia, publiqué mi primer poemario en el 2015 con coedición con una editorial y aunque el resultado fue bueno —con una segunda edición con un elevado número de ventas— en el camino hubo algunas discordancias que no terminaron de solucionarse y decidí pasar a la autopublicación.
Para mí, la gran ventaja de la autopublicación es el control absoluto: el libro es tal y como tú deseas, desde el principio hasta el final. Tienes entre tus manos lo que tu has decidido crear como tu lo has diseñado. Por esta modalidad han sido publicados mis veintidós libros: poemarios, cuentos infantiles, novelas y antologías de relatos.
No obstante, mi último poemario, Lilith.- Silencio en el reino de la noche fue publicado por la editorial tradicional OpenCity. Lo envié, les gustó y me ofrecieron publicarlo encargándose de todo el proceso de una manera maravillosa.
Creo por tanto, que ambas opciones son buenas y que elegir una u otra depende, tal vez, de las características de cada obra. Ambas modalidades, pueden convivir perfectamente en el panorama actual. Como bien sabemos hoy día, todo se mueve a nivel digital y es complicado que una editorial —más concretamente sus distribuidoras— coloque y mantenga un libro en una tienda física, sin embargo, encontrarás todos los libros en la mayoría de las páginas de venta online.
- Has publicado hasta hoy 24 libros, de los cuales uno fue con la Editorial ArtGerust y otro con la Editorial OpenCity, estando el resto en Amazon. Estos libros comprenden diversos géneros: poemarios, novelas, cuentos y relatos. ¿Cómo describirías la evolución de tu escritura a lo largo de estas obras?
María José.-Si no hubiera evolución, mal asunto. Escribir es evolucionar, regenerarse, corregir y aprender. Sin duda alguna, los cambios se aprecian con claridad cuando se lee la primera obra de un autor y se compara con la última. En ese proceso influye absolutamente todo: lo que lees, lo que estudias, lo que vives y, por supuesto, el cómo te encuentras en cada etapa de la vida.
Mi escritura se ha ido transformando, cada libro nace de un cúmulo de instantes que se quedan grabados para siempre en esa oblea virgen que es el papel cuando plasmas tus letras.
- Participas en ONG como BirdLife y Mano a Mano, Grito de Mujer y colaboras con la Asociación Cultural Cebrián y causas sociales con la Biblioteca Naciones Unidas y la editorial Mablaz. ¿Cómo se refleja tu compromiso social y cultural en tus libros?
María José.-En mis poemas está reflejado, principalmente, el día a día. No escribo sobre un único tema concreto; intento tocar todos y, sin duda alguna, las causas sociales como el maltrato a la mujer y los niños, la soledad, la pobreza o la enfermedad siempre aparecen en mis letras. Este compromiso se canaliza a través de mi participación en causas sociales con la Biblioteca de las Naciones Unidas, la Editorial Mablaz, la Asociación Cultural Cebrián y la Fundación Grito de Mujer entre otras muchas.
Mi narrativa también es un espejo de estas realidades. Por ejemplo, en mi primera novela, Héctor, el niño que supo decir no, la pobreza infantil encuentra un fiel reflejo en sus páginas. Por otro lado, en mi tercera novela, Urdimbre, el argumento plantea un diálogo abierto sobre la tarea pendiente de normalizar ciertas situaciones de la vida de la mujer.
Con respecto a mi colaboración con BirdLife nace de mi amor por la naturaleza y la necesidad de vivir en continua armonía con ella como fuente de energía y de vitalidad. Un tema que intento mantener siempre visible en mi obra dejando plasmada la obligación de que disfrutar del entorno sólo es posible si lo hacemos desde el mutuo cuidado.
- Eres también colaboradora en periódicos y revistas digitales. ¿Qué te aporta el trabajo periodístico y cómo influye en tu mirada literaria?
María José.-Aparte de que me permite dar mayor visibilidad a mi trabajo, el periodismo digital es una forma completamente distinta de escribir, un artículo no es un relato ni un cuento. A través de las columnas y revistas, publico ensayos y artículos donde abordo, en ocasiones, temas polémicos. Además, este ecosistema te permite conocer e interactuar con las miradas de otros compañeros, lo cual aporta una gran riqueza y dinamismo a mis propias letras.
- ¿En qué proyectos literarios estás trabajando ahora y hacia dónde te gustaría que evolucionara tu universo narrativo en los próximos años?
María José.-Mi última autopublicación ha sido una novela corta, un breve pero intenso thriller psicológico titulado Lo que no subes a la nube. No había escrito demasiado sobre este género y quería experimentar con un reto como el que he conseguido ahí.
En cuanto a mis próximos pasos, estoy esperando las ilustraciones de mi siguiente poemario. Aunque no puedo adelantar aún el nombre de la editorial tradicional que lo publicará, si puedo decir que, aunque no es estrictamente feminista, si refleja situaciones de la vida de una mujer relegada en cierta manera al silencio.
Por otro lado, me encuentro terminando las ilustraciones de una colección de cuentos infantiles y de cara al futuro, tengo tres novelas en proceso. Espero acabar una de ellas muy pronto; se trata de una historia de ficción ambientada en el entorno LGTB. Y para terminar te diré, otra de estas novelas se adentra en el dolor de la pérdida y la soledad, pero me llevará más tiempo, ya que quiero profundizar con mucha calma en esa temática.
- ¿Dónde podemos encontrarte en redes sociales o página web?
María José.- Podéis encontrarme poniendo mi nombre en google y si escaneas mi QR te llevará a mis espacios.
