Marisol Cabrales Sánchez

Tras esta gamberra portada, heredera de la película de culto “El mundo es nuestro” (Alfonso Sánchez, 2012), se encuentra un libro que promete diversión y que, una vez leído, sorprende por ser increíblemente enriquecedor e incluso bonito.
Se ha dicho de esta novela que debería ser lectura obligatoria en escuelas de cine. Mi opinión es que este libro va más allá: puede ayudar a inspirar a toda persona con perspectiva de emprender cualquier proyecto, vital o laboral, y su contenido es especialmente útil para quien esté inmerso, aspire a estar o sienta curiosidad por procesos creativos como la escritura y/o producciones audiovisuales.
Con una sección biográfica muy emotiva, conoceremos los claroscuros de la creación artística: limitaciones económicas, la influencia de nuestra historia de vida personal y familiar, o el temido síndrome del impostor son varios de los interesantes temas que toca. Todo este contenido se expresa de forma ágil y amena, siendo un libro fácil de abordar y que se presta a numerosas relecturas.
Contiene anécdotas divertidísimas, al nivel de sus carismáticos autores, los cuales como si de viejos amigos se tratasen se dirigen al lector con una transparencia y sinceridad que llegan al alma. Incluye, además, el guion de la película homónima, cuya lectura se hace amena tanto por su ingenio en los golpes de humor como por la fuerza de los mensajes que transmite, aún vigentes en la actualidad. Tendremos segunda parte de este guion en cines, pues desde que salió a la luz no han faltado voces que pedían el regreso de estos icónicos personajes, aunque la fecha de estreno aún no se ha anunciado.
Con este balance entre humor y drama, pero siempre prevaleciendo la ilusión y mucha fuerza interior, este libro ha sido una de mis mejores lecturas del año y que recomiendo por el buen rato que hace pasar y lo enriquecedor a nivel personal que puede llegar a ser su lectura.
Planta:
Bandera de España (Lantana camara): dosifica su energía no abriendo todas las flores a la vez y emplea las más crecidas para presionar levemente y empujar a las más pequeñas, estimulando su desarrollo y creando un resultado perfectoeves con las palabras justas y necesarias para defender al oprimido y condenar la violencia.
