Si no escribes tú, no es literatura

Javier Fornell
Javier Fornell

En los últimos tiempos se ha puesto de moda tirar de inteligencia artificial para escribir libros pero quienes nos dedicamos a esto sabemos que no funciona así. La literatura necesita más que un refrito de obras pasadas recopiladas en internet. Y eso es lo que hace la IA. Para llegar a ser literatura le falta algo que nunca podrá tener: alma. Y ese alma es el esfuerzo que el escritor hace para plasmar en sus letras lo que desea trasladar al lector: sentimientos, vivencias, acciones. La IA es una inteligencia artificial pero carece de inteligencia social, sentimental, emocional.

Por eso, si no escribes tú, no es literatura. Es otra cosa, ya que la IA nunca será capaz de crear un Lazarillo de Tormes; no podrá plasmar la desesperación de “La conjura de los Necios”; no podrá crear el desasosiego de “El guardián entre el centeno”; no podrá mostrarte el dolor de la guerra de “Un saco de canicas” a la vez que te muestra la alegría en esa misma guerra.

Si detrás de las teclas no hay un alma, no es literatura. No puede serlo ya que la literatura es más que un conglomerado de letras que dicen algo más o menos bien escrito. La literatura debe llegar al corazón del lector, debe crear reflexión y ayudar al pensamiento. Debe evadir de la realidad, debe hacerte reír a carcajadas.

La IA podrá imitar los textos, pero no podrá darle vida. Esa vida que da el vivir cada día, el sufrir, reír, amar, desesperar. Lo que hace que cada uno de nosotros seamos diferente del vecino es lo mismo que permite a un libro dotarse de veracidad; llenarse de realidad, de esa verdad que lo hace único. El otro día leía que la IA detecta IA en las obras de García Márquez. Y es lógico que lo haga pues bebe de las obras publicadas y comentadas en redes para poder saber si algo es IA o no lo es: al detecta el patrón original lo asume como un vástago del mismo. Pero el lector es diferente: cuando se adentra en Macondo ve el estilo de García Márquez en cada palabra, es capaz de reconocer su voz.

Y esa voz la IA nunca podrá crearla. Copiará la de terceros pero nunca te dará una voz propia. Por eso, si no escribes tú, no es literatura. Es otra cosa. Quizá una que te permita ganar algunos euros a fin de mes colgándola en una plataforma de autopublicación. Pero no es literatura. De hecho, ni siquiera será tu libro.

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