Miedo a la vacuna y pánico a la economía

A ninguno se nos está escapando la situación de desaliento que la sociedad civil española atraviesa en uno de sus peores momentos de la historia. Se dice que desde la guerra civil ninguna crisis tan profunda como la que mantenemos ha aflorado en España con tanta fuerza y terror como la pandemia del covid-19 y sus consecuencias. En estos momentos que parecía que la salud podíamos mejorarla y congelar el desarraigo que ha producido los más de 100.000 fallecimientos, con motivo de la vacunación tardía pero con alicientes, se nos enfrenta el saber y resolver qué vacuna es la más eficiente y cuál de ellas iba a tener mejor resultado para conseguir que la población estuviera inmunizada, pero no, la astrazeneca, la inseguridad de los poderes públicos, la incertidumbre de Europa o su tardanza en resolver, así como la cantidad de opiniones de los distintos países para aplicar lo más correcto, promueve todo esto una campaña regresiva, donde según los tramos de edades ya hay miles de personas que no quieren vacunarse por temor a sus consecuencias. En definitiva, la sociedad tras un duro confinamiento y tras cierres perimetrales de todo tipo, ha dado marcha atrás y ha entrado en el acueducto del miedo y más aún cuando ese miedo ya va invadiendo a muchos tramos de edades que parecía que con ellos no iba, pero no, en la puerta de la cuarta ola, cada Comunidad Autónoma aplica sus criterios y la inseguridad domina a la población. En definitiva, lo que se suele decir es que con miedo no se consigue nada y, por tanto, la ilusión y las perspectivas de renovar la vida que manteníamos a finales del 2019 se vuelve a ver lejana. Estamos ahora en la batalla de qué vacuna es la más eficiente y cuál o cuáles perjudican a los vacunados porque no hay confianza por tanta información sesgada, insegura y poco clara.

A todo esto, la economía está en unos parámetros que no se conocieron nunca. El desempleo está corriendo cotas donde ni se esperaban ni se sabe a dónde va, pues si le unimos los casi 900.000 trabajadores que están en los ERTES al paro existente, la cifra no puede ser más desastrosa. A ello, le tenemos que aumentar casi nueve millones de pensionistas aun cuando haya tenido una reducción de 8.400 beneficiarios, pero la Seguridad Social, compañera de estos, ya tiene un déficit de casi 17.000 millones de euros. Entre desempleados, la caída brutal de los Autónomos, los funcionarios o empleados por el sector público, donde la encuesta de población activa correspondiente al cuarto trimestre dice que hay 3.253.300 personas empleadas por el sector público, incluidos los asalariados vinculados a las empresas públicas, nos encontramos que casi 20 millones de personas están cobrando del Estado, lo que hace pensar que con estos parámetros y en una población donde quienes quieren trabajar no pueden y donde el envejecimiento se está haciendo por día más agresivo, ¿quién paga esta nómina de 20 millones de personas a costa de lo público?, pues si en estos momentos la juventud no tiene empleo porque somos el país con mayor desempleo juvenil de Europa y sus perspectivas de colocación cuanto terminen muchos sus estudios es nula, ¿quiénes serán los que paguen esta gran factura que la España del 2021 tiene que afrontar?.

Es decir, que si en España viven actualmente 47,1 millones de habitantes, datos que hace público el INE y de ahí 20 millones reciben sus rentas del Estado con un coste de más de 30.000 millones de euros al mes, ¿quién soporta este abultado número?, pues entre los colectivos que he enumerado, los desempleados y el aumento permanente de nuevos parados que también recibirán prestación, no cabe duda que las facturas no podrán abonarse y el Gobierno que está inseguro, pues no tiene inclusive ningún plan para la rehabilitación de la economía, entramos en la figura del pánico, porque si se piensa que tanta nómina la van a pagar los pocos que trabajan o que producen y pagan impuestos, no hay ni para empezar, por lo que no cabe duda que se atisba tras la pandemia, una resaca económica tan vulnerable que sin un plan de rehabilitación de la misma no llegamos más que a vernos obligados a buscar un gobierno de tecnócratas que con sentido de resolver la salud y la economía, nos haga estar esperanzados en el repunte de esta sociedad abatida.

Próximamente vamos a entrar en la época estival donde la hostelería y el turismo son nuestros principales valedores, pero vemos que no, que el hundimiento persiste y que cuando alguien se acostumbra a vivir de lo público sin el mínimo esfuerzo, la agonía que produce este pánico es imparable, pues las perspectivas políticas, los enfrentamientos entre partidos y la desazón y credibilidad de quien nos gobierna es cada día más funesta, cosa que hace no pensar en un repunte de nada, por lo que entre vacunas y economía, estamos inmersos en el miedo y en el pánico.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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7 Respuestas a “Miedo a la vacuna y pánico a la economía”

  1. Pues como cada semana totalmente de acuerdo , el país y yo diría el modelo económico y social europeo es a medio plazo insostenible y ojala me equivoque pero esto más pronto que tarde explotara. Como buen liberal que me considero tendríamos que ir a un modelo donde prime lo privado y el sector público limitarse a cubrir los servicios básicos de la sociedad.
    Enhorabuena!!!

  2. Esto tal y como se relata, no aguanta mucho más, España no puede ni un minuto más ser desangrada con tanto gasto público y más cuando no tenemos actividad suficiente para reconstruir la caída tan brutal que hemos tenido. Esto explotará y aquí no hay quien soporte a más de 20 millones de personas viviendo del resto que cada ex son menos. Pienso si esos tecnócratas que apunta el autor de este artículo, no vendría bien salirnos del Euro, eso ya lo están apuntando muchos.

  3. Esto tal y como se relata, no aguanta mucho más, España no puede ni un minuto más ser desangrada con tanto gasto público y más cuando no tenemos actividad suficiente para reconstruir la caída tan brutal que hemos tenido. Esto explotará y aquí no hay quien soporte a más de 20 millones de personas viviendo del resto que cada vez son menos. Pienso si esos tecnócratas que apunta el autor de este artículo, no vendría bien salirnos del Euro, eso ya lo están apuntando muchos.

  4. Pánico a los políticos que tenemos. Es insostenible tener el gasto público que tenemos y las prestaciones asistenciales que se dan para evitar el mínimo esfuerzo para buscar un trabajo y ser productivos. Estómagos agradecidos es lo que se está fraguando y flojos pendientes de una paga sea cual sea. Esto revienta más pronto que tarde y después serán las lamentaciones. Enhorabuena por el artículo D. José. Como siempre dice usted verdades como puños.

  5. Esto es imparable, los que trabajamos y lo hacemos lo mejor posible, tetemos que soportar a un montón de oportunistas que nos sangran por todas partes, tener viviendo del Estado a tantas personas, es una vergüenza y muchos son vividores de los pol´ñiticos.

  6. Es cierto que todo cuanto se expone está ocurriendo, pero comparto fielmente que no podemos soportar mas gasto público y esto se hunde. Creo que deberíamos tener elecciones generales y nombrar un gobierno de tecnócratas, porque este es de rubor absoluto.

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