Almudena Fuentes
¿Cómo se presenta Juan Manuel Sainz Peña cuando habla de sí mismo?
Empezamos potentes, ¿eh? Ja, ja, ja. Habría que diferenciar al Juan Manuel escritor del Juan Manuel persona. Creo que tenemos cosas en común y otras que nos diferencian. Como autor y persona coincidimos en la sensibilidad. Desde luego, como creador de situaciones y pensamientos los personajes que aparecen en mis textos rara vez tienen que ver conmigo. Hay asesinos a sueldo, caciques, fantasmas… Nada que ver conmigo, como te digo. Soy muy normalito.
¿Qué formación y experiencias te han ido moldeando como escritor a lo largo de los años?
Creo que con la experiencia que se da en toda persona y en todo artista: la experiencia vital. Todo se sustenta en lo que vas viviendo: la alegría, la tristeza o incluso el drama o la tragedia. Y conocer al ser humano, claro. Con todas sus virtudes y sus miserias. Si ya hablamos de técnica, todo se basa en probar, ser, sobre todo, autocrítico. Entender que todo es mejorable.

¿Cuándo empezaste a escribir?
A los 9 años escribí mi primer cuentecito. Fue una pequeña señal, por así decir. Y ya, con 17, empecé algo más en serio. Me presenté a un concurso y lo gané. ¡Una moto, ja, ja! Tremendo. Desde entonces no he dejado de escribir. ¡Van para 40 años! Me estoy haciendo viejo.
¿Qué obras consideras esenciales en tu vida lectora, esas que han dejado una huella permanente?
Esta pregunta en muy fácil de responder: toda la obra de Miguel Delibes. Es absolutamente imprescindible: El Camino, Los Santos Inocentes, El Hereje… ¡Obras maestras, todas ellas!
Tu trayectoria reúne cerca de 150 premios literarios, tanto nacionales como internacionales, en géneros muy diversos. Entre ellos figuran el María Zayas, el Ciudad de Almería, el Casino de Mieres, además de reconocimientos en Pola de Lena, Elda, Laguna de Duero, Marbella Activa, Santoña, la Mar o Clarín de Quintes. ¿Cómo se vive un recorrido tan lleno de galardones y qué significado tiene para ti?
Como diría el Emérito: “Me llena de orgullo y satisfacción”, ja, ja, ja. En serio. Bien. Feliz y agradecido por cada premio. Con mayor o menor cuantía económica, más o menos nombre, no dejan de ser reconocimientos a tu trabajo, y esto siempre es para sentirse bien y dar las gracias. Además de todo eso, viajas, conoces gente, desconectas. ¿Qué más se puede pedir?
Has publicado novelas como La alargada sombra de la bayoneta, El mensaje, El juglar, La edad de los héroes o Piedras Negras. ¿Qué historias y enfoques narrativos propones en cada una de ellas?
Son novelas muy diferentes. La alargada sombra de la bayoneta está ambientada en la invasión napoleónica. El mensaje es una novela de misterio ambientada en el teatro donde trabajo. El juglar es una historia medieval. La edad de los héroes habla de la vejez y del tiempo, de la soledad. Se desarrolla en un asilo y es una de mis niñas favoritas. En cuanto a Piedras Negras es una novelita corta de misterio que ambienté en el México rural de principios del siglo XX. Como ves, son todas temáticas muy distintas.

También forman parte de tu obra El criado de Velázquez, el libro de relatos A la hora convenida, El caso de Anne Brizard y El taxidermista. ¿Qué temas o inquietudes recorren estos títulos
Creo que El criado de Velázquez es mi obra más completa y también la más ambiciosa desde el punto de vista histórico. Fueron más de dos años de trabajo que ganó el Premio de Novela de Almería y que luego publicó maravillosamente bien la editorial Kaizen, cuya gente adoro, si me permites que lo diga. Es una novela de intrigas palaciegas en el Madrid de Felipe IV. En cuanto A la hora convenida, es una recopilación de relatos premiados; una selección. El caso de Anne Brizard es una novela gótica, de misterio, con un toque sobrenatural. En El taxidermista aparece el investigador de El criado de Velázquez, Parmenio Bablia, y es otra novela de intrigas, también en el Madrid del siglo XVII.
Tu obra más reciente, Agarrazagales, está generando mucha curiosidad. ¿Cómo describirías su argumento y la atmósfera que lo envuelve?
Agarrazagales habla de la paz y la inocencia, del perdón, a través de Carmencita, una niña de 10 años que entabla amistad con un represaliado político, un par de años después de la Guerra. Se desarrolla en un ambiente rural que me gusta mucho y en el que me muevo con mucha comodidad.
Cada vez son más los autores que optan por la auto publicación. Desde tu experiencia, ¿qué lectura haces de este fenómeno?
Dispara usted a matar, oiga. Ja, ja, ja. A ver. Yo autopubliqué en mis inicios y al menos no perdí dinero y un poquito gané (un poquito). Lo que pasa es que la auto publicación te limita un poco. No hay un sello detrás, pequeño o grande, ni un corrector, y muchas menos posibilidades de que te organicen presentaciones y algo de promoción y distribución. No es una opción mala, ni mucho menos, pero, ¡ojo!, que hay editoriales de auto publicación magníficas y otras que te van a sacar los cuartos y se van a desentender de tu obra.
Tu trayectoria en medios es amplia: dirección de programas en Onda Jerez Radio, colaboraciones en la Cadena SER, la columna Con la venia en Jerez Información, crítica teatral y columnas en Diario de Jerez, y la serie Cuentometrajes en Más Jerez, entrevistas en La Voz del Sur. ¿Qué consideras imprescindible para escribir con solidez y desarrollar una voz propia?
Lo fundamental es LEER, permíteme que te lo ponga en mayúsculas. Es la mejor manera de aprender. A partir de ahí tú ya debes desarrollar tu estilo. Eso se consigue con el tiempo. Pero no se consigue imitando la voz de un autor, sino aunando tu experiencia como lector con todas esas voces.
¿Qué proyectos tienes en marcha ahora mismo?
Pues empecé una novela corta y estoy a la vez con mis relatos que alternaré con poesía. Aunque esto que quede entre nosotros, porque soy malísimo rapsoda. Ja, ja, ja.
Para quienes quieran seguir tu trabajo, ¿en qué redes sociales pueden encontrarte?
Pues la verdad es que en la redes estoy, Facebook e Instagram, pero no soy de machacar mucho con mis cosas literarias, salvo que esté de promoción con alguna novela. Soy más de contar anécdotas y chorradas que me han pasado y me gusta compartir para que la gente se ría, que es lo que más me gusta en este mundo.
