Entrevista al escritor Ángel Osuna

Como siempre digo, soy un tarifeño que, por desgracia, no puede visitar su pueblo tanto como le gustaría. Tarifa es el lugar donde pasé una infancia y adolescencia muy feliz, rodeado de mar, viento y esa sensación de libertad que solo allí se respira. Me considero una persona sencilla, que valora las cosas auténticas y, como escritor, un narrador apasionado por las historias que exploran la condición humana

Como muchos escritores, mi verdadera formación ha sido la lectura. Siempre he leído mucho y de todo tipo de géneros, y eso ha sido mi escuela. Además, mi profesión como arquitecto me ha ayudado a encarar la escritura de una manera muy similar a como afronto la elaboración de un proyecto arquitectónico: con planificación, estructura y creatividad. Ambas disciplinas no están tan alejadas una de otra; en las dos se trata de dar forma a una idea y convertirla en algo que tenga vida y coherencia.

El impulso por escribir siempre estuvo ahí. Lo desarrollé más durante mi época universitaria, cuando descubrí que las palabras podían ser una forma de construir mundos, igual que los planos lo son en arquitectura. Y finalmente, justo antes de cumplir los cuarenta, pensé: ‘¿Por qué no?’… y me puse a ello

Leo de todo, porque creo que en cualquier página se aprende algo nuevo. No me limito a un solo género: narrativa, ensayo, poesía, incluso artículos técnicos o históricos… todo aporta. Cada lectura, por distinta que sea, deja una idea, una emoción o una perspectiva que luego se refleja en mi escritura.

Fue una alegría inmensa y, al mismo tiempo, una confirmación de que debía seguir adelante. Recibir el premio ‘Sed de Mal’ por mi primera novela, El despiadado país de las maravillas, significó que todo el esfuerzo y la pasión que había puesto en la escritura tenían sentido. Fue como una señal que me animó a continuar este camino literario con más confianza y determinación

La danza de polvo en los rayos de sol es una novela policiaca al uso, con todos los elementos del género: investigación, tensión y giros inesperados. En cambio, El puente se adentra más en la podredumbre del ser humano, explorando sus zonas oscuras, las miserias y contradicciones que nos definen. Son dos obras muy distintas, pero ambas comparten la intención de mostrar realidades que, de una forma u otra, nos interpelan.

En la provincia de Cádiz, donde el narcotráfico marca las reglas del juego, una mujer decide cruzar la línea que separa la justicia de la venganza. Tras una tragedia personal, su vida se convierte en una carrera contra el tiempo, entre traiciones, violencia y secretos que nadie se atreve a contar. La línea de la venganza es un thriller intenso que explora hasta dónde puede llegar alguien cuando lo pierde todo… y solo le queda la sed de revancha. Ha quedado bien, ¿no?

Creo que hay varias claves para desarrollar una buena escritura. La primera es leer mucho y de todo, porque en cualquier página se aprende algo nuevo. La segunda es la constancia: escribir todos los días, aunque sea un poco, para mantener la mente entrenada. También es fundamental la revisión; la primera versión nunca es la definitiva, y pulir el texto es lo que lo convierte en literatura. Y, por último, la honestidad: escribir desde la verdad, sin intentar imitar voces ajenas, porque la autenticidad es lo que conecta con el lector.

La auto publicación ha abierto una puerta enorme para quienes quieren compartir sus historias sin depender de los filtros tradicionales. Creo que es una herramienta muy valiosa porque democratiza la literatura y permite que voces nuevas lleguen a los lectores. Eso sí, exige mucho trabajo: no solo escribir, sino también cuidar la edición, la maquetación y la promoción. En el panorama actual, donde la competencia es enorme, la auto publicación puede ser una gran oportunidad, siempre que se aborde con profesionalidad y compromiso. Porque al final, no todo vale.

Pues pueden seguirme sobre todo en mi cuenta de Instagram @angel_g.osuna

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