
Tras la pandemia nos han ido surgiendo tantos desafíos en nuestra España o piel de Toro que había que buscar nuevos métodos acompañado de nuevos y modernos gestores que llevando una política constructiva nos saquen del pozo en el que nos encontramos. Aquellos Pactos de Toledo solventaron muchas circunstancias que quedaron presentes para quitar tantos entuertos como teníamos los españoles, pero hoy hace falta otro Pacto de Estado consensuado y bien construido para que durante al menos tres décadas, la prosperidad y el futuro fuera la línea que nos marcara un horizonte con visibilidad.
Hoy la población española tiene un envejecimiento que sitúa la esperanza de vida de las más altas del mundo y, sin embargo, la tasa de natalidad está por los suelos. Esto está dando grandes quebraderos sobre las pensiones, la sanidad y los servicios sociales, lo que hace que la población activa crezca más lentamente. Si tocamos el mundo laboral, es verdad que se ha producido un crecimiento económico, porque el empleo ha mejorado adecuadamente, pero la productividad está ralentizada y no avanza, lo que conlleva que las pymes y micropymes tengan grandes dificultades para invertir, sobre todo en innovación y digitalización, sin olvidar que la reforma laboral ha quedado obsoleta y estamos saliendo del paso a golpes de jurisprudencia e interpretaciones que no tienen más que un gasto elevado y se hace imposible crear un empleo permanente y eficiente, pues el paro sube considerablemente y no digamos el empleo juvenil que es el que más carencias posee, máxime cuando muchos jóvenes no tienen ilusión por trabajar y no digamos las dificultades para emanciparse y poder alquilar o comparar una vivienda, lo cual conlleva más años en la casa paterna y las perspectivas de sobreesfuerzo no tienen aliciente alguno.
A todo esto tenemos que hablar del déficit y la deuda pública, pues España la tiene bastante elevada y buscar a grandes gestores que sepan equilibrar esas cuentas públicas sin frenar el crecimiento económico, se hace sumamente inalcanzable.
Si miramos a nuestra España querida cómo sufre una despoblación y cómo ese envejecimiento la hace estar en una “España vaciada”, observamos que estamos envueltos en un cambio climático donde las sequias son cada vez más frecuentes, los incendios forestales incontrolados y una agricultura con falta de recursos, pues si estamos avanzando en energías renovables, tenemos que tener ampliación de redes eléctricas, un gran almacenamiento energético y la electrificación de la industria y el transporte, no teniendo control a la vez de estos lentos avances de la situación del sistema sanitario, pues hay una desigualdad tremenda entre CCAA y pese a que la sanidad pública tiene buenos resultados estamos afrontando listas de espera, falta de profesionales especializados y un absentismo brutal que está acabando con el mayor número de empresas que cuenta con un número de hasta cinco trabajadores y un mapa judicial carente de jueces, magistrados, fiscales y operadores jurídicos en general cuyos señalamientos de juicios se hacen eternos y donde una Justicia lenta deja de ser Justicia.
Todo esto puede tener solución, como he manifestado, con una buena gestión de proyectos, pero tocamos con la confrontación política que es algo que no tiene parangón con vistas a un futuro, pues ver las Cortes Generales enfrentadas entre partidos, sin debate más que de un Gobierno que quiere seguir por encima de todo gobernando, no tiene otro camino que el convocar elecciones para que se lleguen a pactos y acuerdos de urgencia como son las pensiones, la educación, la formación profesional y la inmigración, pues esta última está buscando la manera de integrarse para cubrir las necesidades laborales y contribuir al crecimiento demográfico, pero se topa con el acceso a la vivienda, los servicios públicos, la educación y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Hoy más que nunca decimos en la calle que “España no va bien”, “esto no hay quien lo arregle”, “a dónde vamos a llegar”, “esto explotará un día”, “los políticos están desacreditados”, “esta situación no se conocía desde la guerra civil” y tantas y tantas frases desilusionantes que cada uno busca un camino, sólo existen derechos y no obligaciones y lo que es cierto, es que faltan políticos profesionales y no profesionales de la política que no sean estómagos agradecidos y que no permitan que cada cual haga lo que quiera. España ya está cansada y vieja, puede reventar y veremos de toda esta demagogia, gasto público, paguitas, prestaciones fraudulentas y cada cual caminando sin orientación, cómo nuestro país llamado España, donde entran todos sin división de comunidades y sin tener una buena cabeza bien estructurada, o se arregla o nos arreglan, porque Europa nos está frenando y ayudando en muchísimas parcelas de la prosperidad, pero también nos exige, nos pide aportación para proyectos europeos y desde luego, cada vez caminamos para atrás como el cangrejo, lo que demuestra que España está en un claro desorden.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

España está rota y dividida, aquí no hay orden y todo es una pelea permanente de políticos sin currículun para poder cobrar y durar en los cargos el más tiempo posible. Es de vergüenza lo que vivimos y no existen más que gente queriendo cobrar sin trabajar y los pobres autónomos sin saber por dónde coger. Un desastre que difícil solución tiene. Muy acertada esta tribuna. El desorden es absoluto y esperemos no tengamos que repetir ninguna historia pasada.
España está abatida políticamente hablando, los enfrentamientos y peleas en el Parlamento es una vergüenza internacional y no existen políticos que puedan enderezar la situación, porque no los hay con talla para hacer esos pactos que se necesitan. Hace falta un cambio de casi todo y marcar pautas de comportamiento que nos saquen de este boquete. Una pena.
España es grande, pero no por los que la gobiernan. Los políticos que tenemos no se la merecen y esperemos que sepamos darle un parlamento signo cuando llegue el momento. Que no se nos olvide los ineptos que tenemos por políticos y el gobierno corrupto. Dios quien nos lo iba a decir!!! Estamos Al borde del abismo y a un paso de ser un país sin garantías!!! Ojalá podamos encontrar un gobierno digno y que nos saque de este entuerto que el autor señala claramente.