
El reciente informe PISA 2025, elaborado por la OCDE, ha dado a conocer los principales estudios internacionales para saber el nivel educativo de los jóvenes, en especial, analizando las competencias de estudiantes de alrededor de 15 años de edad, donde han participado 90 países y han evaluado a cerca de 30.000 estudiantes de 996 centros educativos.
Una vez que hemos visto estos resultados de España nos hemos quedado sumamente preocupados, porque nuestros estudiantes han estado por debajo de la media de la OCDE, en especial, en las disciplinas de ciencias, lectura y matemáticas y, además, para colmo, las puntuaciones españolas se encuentran entre las más bajas desde que España empezó a participa en PISA. La comparación en este nivel educativo es para mayor abundamiento inferior al realizado en 2022, porque España perdió 16 puntos en matemáticas y 23 puntos en lectura y en ciencias bajó de 485 a 477 puntos, aunque esto ultimo puede ser no muy significativo.
No hay que ser un mago para saber como vemos a nuestros estudiantes en una tendencia descendente y, sobre todo en matemáticas y lectura, porque la reducción de 16 puntos respecto al 2022 es una nota muy significativa de cómo los jóvenes están bajando su nivel educativo. Es decir, que un gran número de estudiantes tienen dificultades para aplicar los conocimientos matemáticos, lo que dice mucho de cómo están devaluándose los estudios.
Si tocamos la comprensión lectora es mucho más grave, porque es donde ha existido el mayor retroceso, ya que de 474 puntos en 2022 a 451 en 2025 y dar una pérdida de 23 puntos, es que estamos a ocho puntos por debajo de la UE, lo que pone de manifiesto que el aprendizaje de otras materias se hacen muy difíciles, porque un estudiante que tiene dificultades para comprender un texto o interpretar un problema matemático no es ni más ni menos que decir que pasan de los estudios y que la caída es sumamente vertiginosa y más si miramos al futuro. Esto, para colmo, tiene diferencias entre CCAA, pues Madrid, Asturias y Castilla-León se encuentran entre las mejores, por el contrario, Ceuta, Melilla y la Comunidad Valenciana son las más bajas, lo que estamos viviendo un cambio generacional en los estudios altamente preocupante, porque en los años 70 el nivel de los jóvenes y el esfuerzo que se hacía para estudiar tenía un resultado muy positivo. Es más, los profesores y catedráticos de entonces estaban altamente valorados no sólo por la vocación que traían, sino porque el esfuerzo de superación con respecto a sus progenitores fue altamente loable, pero hoy se estudia sin vocación. Considero que el Tratado de Bolonia no es eficiente y que tantas universidades donde van a competir con el Grado y doble Grado para obtener un trabajo, estamos viendo que sólo queda en un papel llamado título, pero que en la práctica no se sabe por dónde caminar. Hoy, una carrera universitaria y unas simples oposiciones como hemos visto recientemente, están llenas de faltas de ortografías, el profesorado en su mayoría no sabe transmitir las disciplinas y la universidad es también una fuente llena de políticos universitarios, pero al fin y al cabo política, lo que da una conclusión y un diagnostico preocupante sobre el nivel educativo de los jóvenes en España. Dar resultados inferiores a las medias de la OCDE y de la UE nos están situando a la altura de un país llamativo para el turismo y folklore pero al fin de cuentas con una mano de barniz que nos está alejando de la realidad europea.
En conclusión, España necesita mejorar el rendimiento académico de sus estudiantes y no ver en estas encuestas un fracaso de los jóvenes, no olvidando que todo esto depende principalmente de numerosos factores como son las condiciones familiares y sociales, los métodos de enseñanza, los recursos de los centros y las circunstancias en la que estudia el alumnado y lo que yo agregaría es que cuenten con las profesiones colegiadas que son los auténticos expertos con conocimientos de sus materias que ejercen, pues sin eso tendremos más desigualdades que nos harán no ser competitivos y decir con lástima que tener hoy un título no sirve para nada, pues es notorio cómo en algunas universidades privadas los títulos se compran y se obtienen fácilmente, pero de éstos están las listas del paro llenas y sólo sirve para rellenar un curriculum.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.
