
En la actual sociedad está tomando un auge inesperado la situación que forma parte de la discriminación basada en la edad que se llama edadismo. Curiosamente, la OMS ya incluye estereotipos, prejuicios y prácticas discriminatorias que afectan de lleno en el empleo, la salud, la convivencia social, las relaciones laborales y un largo etcétera que va marcando a las personas, tanto jóvenes como mayores en esta plataforma llamada edadismo.
Hoy, el edadismo existe no sólo para los mayores, sino también para los jóvenes, centrado principalmente en la práctica de menospreciar a algunos mayores por el mero hecho de su edad o a algunos jóvenes porque comparándolos con otros de mayor edad les tratan peyorativamente una serie de estereotipos negativos culturales que asocian especialmente a la vejez con la disminución de habilidades físicas, mentales, culturales y profesionales, en especial, los hacen discriminados por la edad.
Es frecuente que quien pasa a la jubilación ya se le considere como algo que no tiene capacidad para seguir en la vida activa, pues se le trata como si no hubiese conocido nada en este mundo y a veces en la informática, como auténticos analfabetos y otras como si su hoja de ruta de la vida ya no tuviera camino recorrido y todo lo que dicen y hacen lo consideran como algo innecesario, desactualizado y con conocimientos obsoletos. Es más, el calificar a alguien peyorativamente de “abuelito” o esa frase muy frecuente de “ha quedado para cuidar a sus nietos” es como si se le apartara de la vida y ya no fuese útil y se convirtiera en inútil, cosa que también a los jóvenes les viene, pero con enfoques distintos, pues en el empleo el edadismo y los mayores de 45 años tienen ya una diversidad de criterios que los califican personas pasadas y que no pueden aportar ningún proyecto, valor y talento a la empresa en la que se encuentran, por eso los mayores de 45 años están discriminados en los contratos de trabajo y tras un despido o un cierre de empresa donde ha estado toda una vida laboral, encontrar un nuevo empleo se hace muy difícil porque es la propia sociedad la que los califica dentro del edadismo y, por tanto, es como si no tuvieran derecho más que a esperar la jubilación. Es más, el edadismo también tiene género, pues las mujeres suelen estar más descalificadas que los varones y, en el entorno laboral están dentro de una clara discriminación, ya sea por apariencia física o por envejecimiento, pero desde luego, se encuentran orilladas por una sociedad civil que parece que como no seas joven, altivo, apuesto y con conocimientos no tienes cabida en ningún sitio.
Todo esto, trae unas graves consecuencias de discriminación y en los mayores en especial, ya roza el delito, porque jóvenes inmersos en esta sociedad que hemos creado cuando hablan de los mayores lo hacen peyorativamente y, por supuesto, con descalificaciones como el “viejo” el “abuelo”, el “tarado”, el “loco” y muchos adjetivos similares que nada más que hay que sentarse en un bus o transporte público para ver que el tratamiento hacia el mayor es de lástima y persona incapaz de hacer nada por sí sola y hay que sentarla.
En resumen, el edadismo se ha puesto insoportable y vamos camino a que igual que se ha creado la discriminación por razón de sexo, edad, etc., y se considera que se vulneran derechos fundamentales, hay que buscar una estrategia que defienda a las personas mayores, pues aunque en algunas entidades bancarias solo sirvan estos mayores para no guardar una cola dentro del público, en definitiva ya existen en algunos países comisiones muy importantes para que en las Cortes Generales se abran otras sobre el envejecimiento y se considere que el tener más edad no significa nada peyorativo, más aún, cuando en las relaciones laborales está creada la figura de la jubilación activa para que quien quiera seguir trabajando lo haga sin limitación alguna, pero ya es hora de que algunos funcionarios públicos como por ejemplo los Jueces, Magistrados y Fiscales no se jubilen forzosamente si se encuentran capacitados para seguir sus funciones, extensivo todo esto a otras muchas profesiones que no siendo físicas y de esfuerzos puedan desarrollar su labor con mucha mejor experiencia y conocimientos. Tener más edad no significa ni residencias de ancianos o asilos ni condenar a estos al ostracismo humano, porque el hacerlo como hoy está ocurriendo es un auténtico delito, como ocurre con el racismo.
Combatamos desde nuestra posición la lucha para que el edadismo no sea una moneda de cambio dañina para la sociedad y, en especial, para que quienes se consideran más capacitados que otros destierren esta palabra en beneficio de la igualdad y de quienes tienen experiencia por sus años.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

Como siempre das de lleno en la diana.
Están intentando una España que,menos ellos y su manada, todos sobramos, sin querer ver que, precisamente a los que desprecian, España se está medio sosteniendo
Quiera Dios que sean capaces de verlo en las elecciones próximas y en las siguientes hasta echar a esta locura que malgobierna
Me encanta esta tribuna, pero sería deseable no confundir las churras con las merinas.
Creo que lo que nos dice nuestro gran amigo P.Blas en esta ocasión es la actitud y pensamiento de una parte de la sociedad con los mayores.
No creo que este gobierno incluso da en esa actitud, quedé claro que no lo defiendo , pero al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Espero no molestar con mi opinión.
Quienes desprecian a los mayores, desprecian la sabiduría, la experiencia y el conocimiento de quienes ya pasaron por donde vamos nosotros ahora y que nosotros vamos a estar, tarde o temprano, donde ahora están ellos y este desprecio o ignorancia a los mayores es fruto de una sociedad vacía de valores e inhumana. Debemos volver a escuchar a los que saben y seremos mejores en todos los aspectos. Estupendo artículo que nos hace reflexionar y espero que a mas de uno.
Hoy existe mucha gente ineducada que tratan a los mayores peyorativamente cuando saben que su experiencia y carreras de la vida, les triplican a ellos. Los años son una experiencia que nadie puede alcanzar como no se llegue a esa vida de mayor, pero cuando se quiere hacer daño e insultar se recurre a esa vieja frase de que eres “ un abuelo/ a”, sin saber que para llegar a esa edad se ha sufrido y trabajado más que nunca y muchos jóvenes viven gracias a las pensiones de los mayores.