El confinamiento que se nos avecina

Hace un año y por esta misma fecha, contentos estábamos porque no sabíamos lo que en marzo de 2020 íbamos a recibir como una maldición externa, pero global, de una de las peores pandemias que el mundo ha recibido pese a creerse tan poderoso que nadie ni nada atentaría contra la humanidad de la manera que el covid lo ha hecho. Los mandatarios de los distintos países desarrollados se vieron sorprendidos, pues ni su capacidad ni sus conocimientos han sido lo suficientemente inteligentes para afrontar este golpe tan duro que todavía estamos encajando. Fueron medidas improvisadas, sin experiencia, sin conocimiento de causa y hasta la propia medicina le cogía tan de imprevisto que como una pólvora ardiendo iban los países parcheando y sosteniendo una epidemia que por miedo a decir que existía y sus consecuencias, actuaron cobardemente tapando boquetes y tomando medidas que muchas fueron absurdas y sin sentido.

Poco a poco, se ha ido sabiendo las características del coronavirus, las consecuencias y secuelas que tenía y poco a poco se ha ido abortando parte de lo que ha sido una de las mayores catástrofes sanitarias que la humanidad ha recibido. En España, el Gobierno central inexperto y por supuesto, en manos de un grupo que nunca se sabrá qué condición tuvieron para asesorar sobre la materia, nos confinó a cal y canto porque no supo encontrar otra medida más que la de cerrar las puertas de la sociedad y afrontar precipitadamente y con pocos mecanismos legales la gran crisis económica que sobre todo esto se venía encima. Se han dictado un sinfín de reales decretos-leyes, decretos, órdenes ministeriales a diestro y siniestro, pero nunca con aciertos se ha hecho frente a las situaciones que tras los primeros meses de la pandemia han venido resurgiendo. Con el tiempo nos hemos dado cuenta que la movilidad no era ni ha sido afortunada, pues producía muchos contagios y mirando por el interés puramente económico hemos dejado aeropuertos abiertos y comunicaciones importantes dentro del propio territorio nacional sin cerrar, donde los grupos de personas sin conciencia han campado por su respeto y ya hoy en España existe más de 80.000 fallecidos por covid, Algo intolerable donde las elevadas cifras de incidencia de esta enfermedad, muy superiores al umbral de alto riesgo establecido por los estándares europeos, van acompañados de una desorbitada y preocupante tendencia ascendente.

El propio Real Decreto 956/2020, de 3 de Noviembre, por el que se prorroga el Estado de Alarma, ya indicaba que los datos disponibles a fecha de 22 de Octubre tenían una incidencia acumulada de 349 casos por 100.000 mil habitantes en 14 días, mientras que a fecha de 26 de octubre de 2020 este indicador ya había ascendido hasta los 410 casos por 100.000 habitantes. Es decir, un acelerado empeoramiento que requería una adopción urgente de medidas de control, pero que no se han tomado como es debido, porque se ha jugado con las expectativas económicas y con la presión de empleadores y asociaciones del ámbito hostelero porque el turismo que es una de nuestras principales fuente de ingresos se ha ido al traste. El Gobierno de la nación se creyó que con soltar su capacidad y autoridad a las Comunidades Autónomas se liberaba de las consecuencias de esta pandemia y hoy, después de las navidades del 2020, estamos ante un caos de tal envergadura que en 17 comunidades Autónomas no existe un criterio uniforme y, como es lógico, no pueden tomar medidas jerárquicas ni contundentes porque sus facultades están mermadas para esta parcela. ¿Quién es responsable de todo esto? Creo que el único responsable es quien tiene la autoridad para haber programado adecuadamente y con mano firme las medidas, aunque impopulares, que tenían que haberse tomado, es decir, hoy nos lamentaremos de que la ciudadanía no ha sido responsable, de que los expertos no sabían dónde estaban y qué misión tenían, donde parte de la juventud ha sido y actuado de forma irresponsable y donde las autoridades locales son, como últimos tenedores de la pandemia, los que han tenido que ejecutar órdenes que cada semana o cada quince días eran distintas y no tenían medios para ello, creándose un enfrentamiento permanente con los distintos centros y locales en relación con los horarios y aforos.

La economía está mal. Las perspectivas del desempleo son terribles. La administración se encuentra casi cerrada y con citas previas porque, en muchos casos, ni atienen al administrado. Es decir, el caos ha llegado a la sociedad civil, la autoridad competente no se pronuncia y, encima se esconde y con estos mimbres el confinamiento nos viene sí o sí, pero no nos engañemos con empresas esenciales, actividades no esenciales, permisividad para unos y prohibiciones para otros o nueva normalidad, porque lo que aquí procede es un confinamiento total y absoluto en todos los territorios de nuestro país y creo que el Gobierno central o toma cartas en el asunto o desgraciadamente, se convence de que no ha sido capaz de gestionar esta pandemia y bajo un control férreo entregue el mando a otros que sepan hacerlo mejor.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

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4 Respuestas a “El confinamiento que se nos avecina”

  1. Totalmente de acuerdo y comparto el confinamiento sin más espacio de tiempo. No se puede repartir la autoridad que compete a un gobierno como una venta de terreno por parcelas. El gobierno central es incapaz de llevar a España y por ese miedo e ineficacia nos está llevando al caos y a la muerte indiscriminada de todo.

  2. Desde luego no es posible que estemos otra vez como en marzo…hemos tropezado 3 veces con la misma piedra y el Gobierno central incapaz de hacer frente con medidas contundentes. Deja la pelota en otro tejado y a vivir. Así es fácil gobernar un país sin asumir responsabilidades.

  3. Estoy de acuerdo y creo que tantas mentiras como hemos recibido y tanta falta de organización de esta pandemia en el aspecto sanitario, nos hacen estar hoy peor que en marzo del año pasado, y el presidente del gobierno sin salir a dar la cara, lo que hace que esto esté muy mal y entre la salud y la economía España se va al traste. Esperemos que nos confinen y que empecemos de nuevo con otros aires mejores y sin este gobierno incapaz.

  4. Totalmente de acuerdo y espero que este gobierno se vaya y nos deje en paz, esto va muy mal y España se hunde poco a poco y nos están dejando sin recursos de ningún tipo. Esto no tiene solución pues ya hasta la economía se ha ido al traste. La juventud está desilusionada y apática y los mayores se nos están «marchando», es un desastre de como un Gobierno inútil hace las cosas. Peor no puede ser.

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