Almudena Fuentes Puntas

¿Quién es Dany Traverso?
Dany Traverso es un tipo normal y corriente que, tras estudiar Derecho y Criminología y trabajar en varias empresas durante años, comprende que su camino siempre estuvo en el medio audiovisual. Soy un entusiasta del cine desde que tengo memoria gracias a mi abuelo Pepe, gran cinéfilo y lector, posiblemente la persona más culta que jamás he conocido. Sin él, no se entendería quien soy hoy.
¿Dónde te formaste?
Recibí mi formación académica en un desastroso primer año en la Facultad de Derecho de la UCA en Jerez y, después, en la UNED, también en Derecho. A pesar de que me resultaba interesante, práctico y una fuente interesante de cultura, siempre tuve esa sensación de que no era mi sitio y terminé abandonando la carrera a no mucho de finalizarla.
En fotografía y cine me he formado, y sigo haciéndolo, con profesionales de la talla de Albert Pamiés, Emilio Morenatti, Dani SaLo, Fede Rozadillas o Rafa Caballero, tanto en AFOPCA, de la que formé parte de su Junta Directiva durante un tiempo, como en la Escuela de Cine de la Universidad de Cádiz capitaneada por el siempre grande Bruto Pomeroy. También hay un ingrediente muy grande de autoformación. Llevo toda la vida empapándome del cine que me gusta y estudiando el trabajo de sus autores.
¿Cuándo empezaste a hacer fotos?
Pues empecé hace aproximadamente 25 años de una forma bastante peculiar, trabajando para una productora de cine para adultos en Barcelona. Allí hice no solo mis primeras fotos profesionales sino que también tuvo lugar mi primer contacto con el cine y toda la trastienda que lleva detrás. Con el tiempo fui enfocando mi trabajo a cosas menos exóticas, por decirlo así, centrándome en lo que realmente quiero hacer y aquí sigo tantos años después.
¿Cuál es tu especialidad dentro del mundo de la fotografía?
En realidad, no le hago ascos a casi nada. Es verdad que, laboralmente, lo que más trabajo es la fotografía y vídeo social, pero no digo que no a prácticamente nada si es un proyecto que me resulte de interés.
¿Qué recomendarías para hacer una buena fotografía?
La fotografía, como cualquier otro medio que implique una forma de expresión artística, es muy subjetiva. No hay un manual que te diga exactamente qué hacer para que algo sea bueno desde un punto de vista puramente objetivo. Por eso, decir que una foto es buena depende de muchas variables. Sí que hay cosas básicas que conviene saber: conocer bien el equipo con el que trabajas o conceptos básicos sobre composición, iluminación y color. El objetivo es conseguir que la cámara haga exactamente lo que tú quieras que haga y no al revés. Lo demás va viniendo solo a base de aprendizaje y de equivocarse muchas veces. Es un proceso que lleva tiempo y, aún así, no vas a dejar de cometer fallos y aprender de ellos. Tener paciencia es imprescindible en este mundillo.
¿Cómo empezaste en el cine?
Como comentaba antes, mi primer contacto profesional con el cine fue en la industria para adultos. Hablamos de hace unos 25 años, todo era muy diferente a como es hoy en día. En aquella época aún existía una inquietud cinematográfica, una intención de querer contar una historia, más o menos compleja, pero una historia, a fin de cuentas. Eso ya prácticamente no existe. Ahora todo es para consumir y desechar de forma muy rápida, prima la inmediatez sobre cualquier otra cosa y seguramente sea una de las causas de por qué cada vez cuesta más encontrar una película que se te quede para siempre en la memoria, con independencia del género al que pertenezca.
Soy consciente de que mis comienzos fueron en un género muy peculiar del que casi todos reniegan y sobre el que hay mucho mito equivocado y una imagen bastante distorsionada de lo que realmente es, pero que sigue siendo una de las industrias que más dinero mueve del mundo. La mayoría de la gente, cuando piensa en dedicarse al cine, no lo hace pensando es ese tipo de cine, pero, en el fondo, no hay, o no había cuando yo lo conocí, muchas diferencias a cuanto a dinámicas de trabajo: una cámara es una cámara en ese género y en cualquier otro, había presupuestos a los que ajustarse y planes de rodaje que cumplir. Fue un proceso de aprendizaje curioso en su día y, sobre todo, una oportunidad laboral que no tenía sentido dejar pasar.
Dirigiste el cortometraje “Hannah”, un homenaje al terror de los 80 y 90 ¿qué es lo más interesante de este cortometraje?
Como bien dices, “Hannah” es un homenaje al cine de género de los 80 y 90, incluso de los 70. Creo que era un paso lógico, a fin de cuentas, es el cine con el que he crecido, con el Sam Raimi de “Evil Dead” el Peter Jackson de “Braindead” o el Tobe Hopper de “La matanza de Texas”. Estoy cómodo ahí y me divierto muchísimo. En “Hannah”, además, pensé en aprovechar la ocasión para tocar un tema delicado como la trata de blancas, dentro de la fantasía irreal que se muestra en el cine gore y de terror. En realidad, no es que haya descubierto la pólvora, ni mucho menos. Hay películas míticas como “La última casa a la izquierda” dirigida en 1972 por Wes Craven o “I spit on your grave”de 1974 por Meir Zarchi, que ya se atrevieron a contar ese tipo de historias. Me pareció un sitio interesante por el que empezar y al que podía aportar mi estética y mi forma de narrar algo impactante sin necesidad de grandes recursos.
No tengo ninguna duda cuanto digo que los puntos fuertes de “Hannah” son las actuaciones de Carmen Segura, Roberto Sánchez y Esmée Yntema. Ellos consiguen plasmar la dureza de la historia de una forma muy visceral. Si eso lo aderezamos con una estética bastante macarra y un montón de litros de sangre… “Hannah” está lejos de ser perfecta, pero los más de 30 premios y selecciones oficiales conseguidos durante el último año en festivales de todo el mundo nos dicen que ha gustado y que estamos en el buen camino.
El Olvido también es otro de tus trabajos de guion y dirección. Haznos una breve sinopsis.
En realidad, “El Olvido” nació como un relato corto que después se unió a varios más. En él, volvemos a una historia sobre los malos tratos y sus consecuencias, pero, al igual que en “Hannah”, dentro de una fantasía de violencia, sangre y, a veces, humor muy negro. Llevamos unos meses revisando el guión y hemos tanteado a filmar algunas escenas como prueba para ver qué tal funcionaban en cámara. Si todo va bien, completaremos el rodaje este próximo otoño-invierno para volver a los festivales en primavera.
Tu último cortometraje que has escrito y dirigido es “Espiral” ¿De qué trata?
“Espiral” fue una de esas pruebas que hicimos para “El Olvido” y los demás relatos. Fue algo exprés, muy, muy rápido para poder enseñar al público en lo que estamos trabajando ahora mismo y la respuesta fue sorprendentemente buena, teniendo en cuenta que lo que enseñamos no era algo terminado. Curiosamente, el público que asistió a la proyección de esa prueba nos pidió más violencia y más sangre, así que en ello estamos.

¿Qué recomiendas para dirigir y escribir sobre el género del terror?
Supongo que pasará con cualquier otro género, pero no se puede hacer o escribir terror sin ser fan de ese tipo de cine. A mí me pilló una época buenísima, crecí viendo cómo nacían y se expandían grandes franquicias como “Pesadilla en Elm Street”, “Viernes 13”, “Halloween” y otras muchas. También fue una época de muchísimo cine que hoy es de culto pero que, en su día, no funcionó bien en taquilla, como “Razas de Noche”, “Hellraiser” (ambas del visionario Clive Barker), “Videodrome” de David Cronenberg y muchas otras. Soy un gran seguidor de ese tipo de cine y muy fetichista en cuanto a las ediciones en formato físico que van surgiendo de esas películas en todo el mundo y que, poco a poco, voy agregando a mi colección personal. Volviendo a la pregunta, para hacer terror en cualquiera de sus variantes, hay que empaparse mucho y bien de ese tipo de cine, leer las novelas en las que muchas de esas películas se han inspirado para comprender de dónde viene todo. Para pasar miedo hay que leer “El Exorcista”, de William Peter Blatty, hay que ponerse películas de George A. Romero y John Carpenter; escuchar las bandas que se han inspirado en ese tipo de cine y que han contribuido a hacerlo más grande y comprender toda la cultura pop que se ha generado en torno a muchas de estas películas. El terror es un género con una tradición cultural enorme que invita a dejarse llevar y sumergirse en ella.
¿Cuáles son tus proyectos futuros?
Lo cierto es que no me puedo quejar, ya que los próximos meses vienen muy cargados de proyectos. Actualmente estoy preparando con mi equipo un medio metraje de terror que viene de lo que hicimos para “El Olvido” y “Espiral” y, a más largo plazo, una historia social que, por desgracia, está de completa actualidad. No puedo contar mucho sobre esto último aún, solo que tenemos previstos nombres muy interesantes y una inversión bastante potente para poder hacerlo como mi socio y amigo, el gran fotógrafo Constantin Bravo, y yo lo hemos imaginado.
Todo esto además de los trabajos del día a día de fotografía y vídeo social, publicidad, documentales, instituciones públicas y colaboraciones con otros cineastas… Hay un poco de estrés ahí con tantos frentes abiertos, pero todo va como debe y tiene muy buena pinta.
¿Podrías indicarnos en qué redes sociales o página web podemos seguirte?
Claro. Podéis echar un ojo a lo que hago en los perfiles de Instagram @danytraverso,
@deadcrewfilms y @peekaboofilms.productora.
