La profesión habitual ha desaparecido

En el mundo del trabajo era casi obligatorio que quien comenzaba el ejercicio de una actividad profesional, ya fuese por cuenta propia o ajena, conservaba su estatus de manera permanente hasta el ocaso de la vida laboral. Era curioso ver cómo quienes nos dedicamos al mundo jurídico-laboral y a las prestaciones de la Seguridad Social observar que cuando alguien llegaba a la edad de jubilación, sólo se le conocía haber trabajado en una sola empresa y todo lo más haber ascendido de categoría en función de la profesión que desarrollaba.