Nadie podrá discutir que existen momentos en la historia por los que sus habitantes y sus dirigentes pasan debilidades y explosionan en un estado lamentable donde la discordia, el odio, la revancha y la envidia son los verdaderos artífices y a veces, con unos enfrentamientos de tal calado que hacen muy difícil el desarrollo de la vida política y social, como es el caso que nos ocupa.
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