
El miércoles 11 de Noviembre tenemos anunciada una huelga general estatal de 24 horas, con afectación para el sector público y privado de los trabajadores que cubren los mismos. Huelga que se registró el pasado 19 de Octubre por cuatro centrales sindicales y la Confederación de Sindicatos de Inquilinas con el lema “Salarios, viviendas y precios”, algo ambiguo que dice poco, pero que quiere englobar un mandato específico del Gobierno de la nación para que exista malestar y agitación que va dirigida preferentemente a quienes el próximo día 29 de noviembre se presentan a las elecciones generales y como es lógico, contra el centro-derecha de este país.
Es la primera huelga que conjuntamente hacen estos sindicatos desde el 2012, es decir, que todo el mandato del Sr. Sánchez, pese a no haber ganado las elecciones nadie se ha movido y ahora cuanto se atisba cambios en el Gobierno, según las encuestas, pues quieren dejar patente a la sociedad civil que no se está conforme con muchos de los proyectos que puedan venir, pero que laboralmente no tienen sentido para esta controvertida e indeseada huelga.
La polémica de esta huelga se inicia con el efecto “MariCarmen” y no apoyan la misma CSIF, USO y FETICO que han dicho que no la secundan por considerarla como un componente electoral, pues aunque sea un derecho fundamental de cara al trabajador, no cabe duda que por mucho que se justifiquen y apoyen estos sindicatos de UGT y CCOO no llevan razón alguna para crear malestar, desaliento y perjuicios a miles de trabajadores que coaccionados a cerrar fábricas y empresas perderán sus salarios por culpa de una decisión claramente gubernamental.
Este paro previsto de 24 horas que se llevará a cabo 18 días antes de las elecciones, hace un daño irreparable a pymes, micropymes, autónomos y trabajadores temporales, los cuales pueden tener un cierre en sus empresas, cuyo efecto negativo es claro y llamativo. La sociedad no responderá a esta huelga como los sindicatos esperan porque seguro que a la misma acudirán miles de liberados que les da igual no trabajar, porque ya no lo hacen, pero no es igual para tantos miles de trabajadores que por presión, miedo y agitación de piquetes no saldrán de sus casas y todo con el consiguiente perjuicio económico. Esto que está ocurriendo hoy en España es algo insólito porque convocar una huelga de quienes tienen el título de no haber hecho nada durante 8 años y ser de los más criticados de la sociedad, no es más que la correa de transmisión del Gobierno socialista que ahogándose en sus propios proyectos quiere tener como tabla de salvación a unos sindicatos llenos de estómagos agradecidos que sin dar un golpe al agua enarbolan el déficit de viviendas y de salarios, cuando en los años precedentes han sido los más beneficiados pese a los millones de euros de deuda que mantiene el Gobierno con el exterior y con el propio déficit, pero con tal de “morir matando” y no perder prebendas se quieren lanzar a la calle de manera contraproducente con el único objetivo de salvar a Sánchez del estado agónico en el que se encuentra.
España no se merece a estos sindicatos, no han hecho nada en la última década, solo vegetar, hundir convenios colectivos y promover conflictos de tipo personal por el deseo de seguir estando liberados y cobrando. Por eso Europa hoy se ríe de ellos y los valora tan poco porque con su movimiento agitador van a acabar con muchas empresas que inclusive en plena campaña de trabajo y de producción pueden verse paradas por un simple capricho de dos inútiles que sólo saben vivir del cuento, porque una huelga sin sentido y que ni siquiera presiona mejoras laborales o sociales desequilibra la balanza de poder y hunde la economía por la parte más débil que son quienes trabajan y viven de un sueldo y más aún cuando la huelga la dirigen a la oposición existente en estos momentos, amparándose en un derecho fundamental reconocido por la Constitución en su artículo 28.2. Estos sindicatos se están cavando su propia fosa laboral y desprestigio, pues aquí no se piden mejoras salariales, se encubren con viviendas y otras consecuencias políticas ajenas al trabajo, pero no se manifiestan por haber estado 4 años sin presupuestos generales y haber pasado por sus puertas tantísima corrupción como han visto, sin señalarse por tener a tantos imputados en las filas del Gobierno, fraudes en la contratación y Ministros en la cárcel, pero a ellos no les recuerda su memoria los ERES de Andalucía y tantas subvenciones cogidas fraudulentamente y que hoy tienen que devolver y si hablan de vivienda olvidan el escándalo político-financiero relacionado con la cooperativa de promoción social de viviendas (PSV) impulsada por la UGT que quebró en 1993 y se declaró en suspensión de pagos por graves irregularidades en la gestión de los fondos y desvíos de aportaciones, dejando a miles de trabajadores sin sus casas ni sus ahorros, siendo condenado por apropiación indebida miembros de la UGT.
En definitiva, una huelga provocada y utilizada para que Sánchez tenga un balón de oxígeno, pero llena de basura política y de ninguna aspiración socio-laboral.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

Estos sindicatos han perdido lo más esencial, no tienen pudor alguno y atacar a una oposición y ponerse a defender a quienes están hundiendo a España con la corrupción y con la pésima gestión que llevan a cabo, es inaudito. Ahora vendrán piquetes a coaccionarnos para cierres de empresas, pero los verdaderos trabajadores saben la manipulación de estos impresentables. Devolver lo que habéis trincado de los Eres y como dice esta tribuna, de viviendas no podéis hablar porque lo de la PSV, aún deberíais estar en el limbo con tanto fraude como hicisteis.