
De no saber qué era la IA a conocerla en parte, hemos pasado a confiar plenamente en ella y en hacernos auténticos “profesionales” de todo orden. La Inteligencia Artificial, para muchos, es una gran desconocida que ni siquiera saben el alcance de su radio de acción, pero para otros que se creen que lo saben todo, la están utilizando hasta para cartas de amor, oraciones de curanderos y recursos al Tribunal Constitucional. Esta nueva herramienta nos hace creer que somos médicos aventajados, profesionales del Derecho con sentencias incluidas, ingenieros de todo orden, pues lo mismo construimos un barco que bajamos a las minas, en cirugía como tales “especialistas” operamos de todo y no digamos si como curanderos aplicamos todo aquello que se nos dice, porque sabemos más que un eminente cardiólogo.
Es tanto esto que nos deja muchas veces en evidencia porque su alcance y la confusión que nos hace creer que es sí o sí, nos obliga a engañar o que nos engañen, a manipular o que nos manipulen y no digamos la de beneficios económicos que nos creemos que vamos a tener por el mero hecho de montar un tinglado económico, pues hasta la lotería y la ONCE nos creemos que también están en la IA.
La situación es tal que es un verdadero caramelo envenenado y además es un verdadero peligro, pues hemos dejado de pensar, hemos dejado de estudiar, razonar y consultar, pues por mirar al móvil e interrogarlo desde la plataforma de la IA sabemos hacer toda clase de trabajos, atisbamos lo que va a ocurrir y contestamos a nuestros adversarios hasta con encuestas inventadas por la IA. Todo ello, mientras tengamos batería.
Hoy, estamos generando con la Inteligencia Artificial mucha información falsa, confeccionamos textos, fotos y videos que parecen tan reales que hasta cuesta distinguirlos con la realidad, cayendo de lleno en falsedades , estafas y sus derivaciones de moral que ya los Tribunales de Justicia están poniendo palos en las ruedas a tanta información falsa y equivocada, porque está cayendo parte de la sociedad en lo que se llama meterse en el engaño.
Ya no existe persona que acostumbrada al internet interfiera con esta inteligencia artificial en recoger datos personales y levantar la privacidad de muchas prohibiciones que nuestro ordenamiento jurídico tiene, pues en todos los ordenes de las especialidades que se tocan aparecen fraudes, fallos en estructuras y no digamos en la medicina o en el derecho que se dan diagnósticos altamente equivocados y peligrosos, donde las profesiones sanitarias tienen que desmontar tanta falsedad como está corriendo, que no dejan a títere con cabeza.
En esta oleada de personas que sin conocimiento alguno utilizan la IA se creen, ante el ignorante, que lo saben todo, pues hasta asesoran jurídicamente y aplican leyes que nada tienen que ver con lo que se trata, es decir, estamos con un caramelo envenenado que sólo debe usarse para mejorar los conocimientos y comparar las situaciones, pero lo que estamos viendo y viviendo está haciendo de muchas personas auténticos maltratadores de la realidad y de la veracidad, porque personas que hasta escriben con faltas de ortografía y no conocen una “papa” de temas que escriben, quieren hacerse ante terceros valedores del conocimiento y del estudio, pero están ante un engaño permanente, ya que se están aislando de las personas para delegar todo en una máquina, una máquina sin limitaciones y que en poco tiempo o la IA es regulada con criterios de peso y como herramienta para un avance social, económico y académico, o por el contrario, quienes la utilicen están haciendo el ridículo. Es bueno dar aviso a navegantes de cómo se practica hasta el intrusismo profesional con la IA y, por tanto, hay que saber que pueden incurrir en responsabilidades tan importantes que creo que el código penal debe ya tener una modificación sustancial en su articulado para que quien utilice este veneno en favor de sus intereses y en detrimento del contrario, debe pagarlo con altas sanciones y si me apuran, hasta con privacidad de libertad cuando el daño es ya irreparable.
En definitiva, el peligro está en que estamos dejando de pensar por nosotros, estamos aislados y desarrollamos sin responsabilidad ni límites claros lo que estamos haciendo y me apunto como algunos pensadores que la humanidad terminará perjudicada si esto no se para y se utiliza con profesionalidad, con conocimientos y con un 90% de tu propia inteligencia, porque la artificial no es más que recortes de tebeos, de archivos indeterminados y de manipulaciones sin límites.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.
