
Desde que en el 2008 entró la crisis en el sector de la construcción y estalló la burbuja inmobiliaria, los trabajadores de este sector que eran numerosos y especializados abandonaron el mismo, se marcharon al desempleo los que pudieron y las nuevas generaciones que han venido no han cogido este camino tan necesario como es la mano de obra especializada de la albañilería. Aquellos albañiles de la época, muchos entregaron sus herramientas y se fueron al mundo rural o se concentraron en grandes poblaciones donde sus trabajos nada tenían que ver con este sector y por supuesto, las matriculaciones en la formación profesional entre el 2008 y 2022 bajaron un 45%, teniendo en cuenta que la mujer en este sector es prácticamente testimonial, estando su trabajo refundido en un 0,8%, es decir, prácticamente en nada.
La expresión que a diario tenemos todos es que faltan albañiles, los que hay son mayores y la mayoría tienen escasa formación, por lo que la mano de obra joven no existe y el sector está atravesando una crisis tan profunda que no sabemos la paralización de obras y construcción en general, incluidas las reparaciones, que se están produciendo, pues si más del 65% de los pocos albañiles que hay superan con su edad el número de trabajadores, llegamos a la conclusión de que a España le falta la mano de obra de ese sector en más de 750.000 albañiles.
Tras las lluvias que han existido y los desastres climatológicos habidos ha llegado el buen tiempo para preparar y reparar lo existente, pero ni con un alto coste de mano de obra se alivia el mercado de las reparaciones y el inmobiliario, porque no se encuentra mano de obra ni para hacer lo que se denomina un “chapú” y lo que es peor, al no existir gente joven por el apagón generacional que hay, damos un tropiezo tan brutal que un sector tan importante como es la construcción, paraliza la economía de España.
Ya no consiste en los altos precios que suponen las reparaciones y construcciones, sino que todo se centra en que es tal el déficit de relevo generacional que no hay forma de poder encajar el perfil de esa mano de obra tan necesaria, pues si los materiales de obra se han encarecido más de un 12% hasta el momento, no se puede continuar en una situación tan precaria sin los albañiles.
Dicho cuanto relato, los trabajos de esta índole como son la albañilería o fontanería, es cada vez más necesaria de especialistas, porque los jóvenes prefieren escoger empleos donde físicamente se demande menos, por lo que si la albañilería tiene un efecto multiplicador en la construcción de muchas especialidades a su alrededor, pues es la construcción y reparación las que más demandan trabajos auxiliares, al no existir ello se está perdiendo los trabajos tradicionales, los manuales principalmente y que la edad no acompaña a esas empresas que buscan este tipo de trabajadores, pues la falta de mano de obra no se improvisa y lo que sí es cierto es que si España no se rehabilita en este sector primordial, se queda sin relevo y la situación no es nada esperanzadora, sin olvidar que la escasez de estos especialistas está mermando la calidad de las obras y se ha disparado el retraso de sus ejecuciones, pues es raro quien no tenga pendiente por llevar a cabo alguna simple reparación de albañilería y nadie se presenta para llevar a cabo su ejecución,.
En definitiva, buscar 750.000 albañiles para nivelar el déficit de la mano de obra es francamente difícil, pues es un trabajo penoso que nadie quiere, pero requiere experiencia y habilidad, lo que está suponiendo un descalabro tal en las reparaciones y en las construcciones que el daño ya está servido.
Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

Es una pena la falta de especialidades que hay, todos quieren ser funcionarios y esto es una mala noticia para España , pues nadie quiere trabajar en la FP. Asi nos va y terminaremos sin mano de obra y veremos cómo se reparan las cosas. Hagamos que la gente procuren ser prácticos y escojan oficios que seguro les dejarán más dinero que la titulitis. Buen artículo que pone de manifiesto como estamos.
España esta sin albañiles y sin nada. No tiene profesionales de casi nada, no hay albañiles, fontaneros, carpinteros, mecánicos, camareros……y asi no paro. La gente tiene miedo al esfuerzo y la mayoría quiere tener todo pero sin esfuerzo, sino que se lo den todo hecho. Mucha paguita y muchas subvenciones hasta para ir al cine, comprar libros, viajar, etc. Todo una locura. Cuando yo era pequeña, si quería algo tenía que esperar a ahorrar y a trabajar en lo que fuera para poder conseguir aquello que anhelaba y lo valoraba y cuidaba, hoy eso no se lleva….hoy no se lleva nada, sino todo fácil y no se quiere trabajar y menos levantarte temprano para trabajar o estudiar claro. Un tema preocupante el que se expone en el artículo por el autor. Enhorabuena.
Este brillante análisis de la construcción es perfectamente extrapolable a la hostelería actual, o ya, a casi todos los sectores. En este sentido, ambos sectores comparten el mismo diagnóstico: envejecimiento de las plantillas, desplome de las matriculaciones en FP, rechazo juvenil por las condiciones físicas o de horarios, y un déficit de profesionales que ya está provocando el cierre de negocios viables. Al igual que ocurre con las reformas domésticas que nadie acude a reparar, en la hostelería ya cuesta encontrar personal para abrir un fin de semana. España sufre una crisis profunda de identidad laboral: despreciamos los sectores que sostienen el PIB hasta que nos quedamos sin nadie que los trabaje.