La seguridad social necesita una vacuna

Precisamente en estos momentos, nos llega la escalofriante noticia de que la Seguridad Social española tiene que afrontar para el 2021 una deuda de 100.000 millones de euros y todo cuando la sociedad está convulsa con un sistema de prestaciones en declive por la necesidad económica de éste y porque, cada día que pasa, la preocupación de todos los españoles es tan grande con respecto al futuro de las pensiones que hay que hacer cuentas todos los días de cómo va a resultar bajo el plano financiero, las futuras pensiones y las que actualmente se están percibiendo.

El actual Ministro del ramo, José Luis Escrivá, al cual lo considero despierto y consecuente, sabe que tiene en sus manos un “paquete-bomba” que tarde o temprano tiene que desactivar para que, en el marco de los Presupuestos Generales más lo que se recaude de las cotizaciones, el futuro de las pensiones tenga la tranquilidad no sólo de que no se vean envueltas en una pandemia económica, sino que no se enquisten y la solución ya no la tenga en los próximos quince años.

El problema que la Seguridad Social posee podía tener una relación curiosa con el insigne humanista español, Juan Luis Vives, pues aun cuando nace en marzo de 1492, ya escribió sobre la política social de los tiempos y, en especial, sobre la vertiente asistencial que debían tener ciertos fragmentos de la sociedad de entonces, pues Vives hizo una coyuntura entre políticos e intelectuales del Renacimiento por la preocupación que le asistía, por aquel entonces, sobre la pobreza de la sociedad y llegó a tener un tratado denominado “Tratado de Vives” para corregir y remediar cuánta necesidad y aportación habría que hacer para esta situación de pobreza que afligía a tantas personas de la época.

Si nos damos cuenta y leemos cómo notables pensadores y reformadores postulaban una secularización de la asistencia a los pobres, tales como Erasmo, Tomás Moro, Vives, Lutero y Calvino entre otros, vemos cómo así se descubre el germen de la política social, entendida como política pública tal y como es hoy practicada por los Gobiernos y las Administraciones. Es decir, el “Tratado del socorro de los pobres” tiene huellas de la sociedad actual, pues su aplicación correcta en una política social del país repercute en muchos patrones que hoy los tratadistas tienen para su desarrollo de la vida contemporánea.

Por tanto, estamos en una curva álgida al igual que las pandemias, donde la contaminación para percibir una prestación de la Seguridad Social está tomando derroteros que son insoportables por los poderes públicos, pues tener que abonar o deber 100.000 millones de euros, es impensable para cualquier gobierno que quiera proseguir una asistencia en las prestaciones de las pensiones y con subidas que es imposible asumir, ya que en el cierre del presente ejercicio, la Seguridad Social habrá precisado una financiación extra por un valor de 4,2 puntos porcentuales del Producto Interior Bruto (PIB) y si años tras años hay que pedir préstamos para poder nivelar las cuentas de la Seguridad Social qué será en los venideros, donde las prestaciones extraordinarias hay que afrontarlas con motivo del Covid-19 y, por desgracia, muy degradadas.

Hablar de las pensiones ya cansa. Todos los que cotizan hoy dicen que para qué, porque están seguros que cuando se jubilen no tendrán pensiones. Es decir, un conformismo que no puede quedar ahí; tiene que avalarse con el principio fundamental de la solidaridad y para eso hay que aceptar en esta sociedad democrática que entre todos tenemos que contribuir a esas prestaciones venideras y, por tanto, hay que valorar si en un siglo XXI tenemos que reformar profundamente el sistema para no caer, como decía Luis Vives, en un reparto de socorro para pobres, porque tras la pobreza y la mendicidad en su dimensión de problema social, viene la depresión económica más profunda que se pueda tener y que desde los años sesenta se ha ido aumentando poco a poco para corregir sus defectos principales, pero no cabe duda que, tras 120 años de la creación de la Seguridad Social española, o afrontamos la situación o, desgraciadamente, esto no tiene ningún tipo de arreglo, porque 100.000 millones de euros no es fácil apartarlos de un país que, precisamente, en estos momentos está de vacas flacas, pues o la Seguridad Social recibe una vacuna con un poder fortificante, o desde luego, las pensiones no tienen más trato que el reparto de importes mínimos, por lo que volveremos, como decía Luis Vives, a tener como política social de socorro de los pobres.

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez.

¡Compartir!

5 Respuestas a “La seguridad social necesita una vacuna”

  1. Este Gobierno que tenemos va a acabar con todo incluido las pensiones!!! Nada va a ser igual como sigamos con este tipo de irresponsables que sólo gobiernan para sus propios intereses.

  2. Muy acertada esta tribuna que pone de manifiesto una realidad que tenemos hoy en España, donde la Seguridad Social ha sido la paganini de todos los entuertos de gobiernos poco conocedores de lo que nos venía encima. En tiempos de Felipe Gonzalez, tenemos las reestructuraciones del sector naval, donde hay sordos con pensiones máximas que han hundido elSistema y en las minas de Asturias ídem de ídem con la siliconas donde se regalaban y se repartían pensiones de invalidez en el grado de absoluta por un tubo.
    En fin que esto necesita una reforma integral pues de lo contrario volvemos como dice este autor a socorro de los pobres de hace 500 años.

  3. La Seguridad Social no puede aguantar más, no puede ser café para todos y es hora de afrontar este reto con verdadera condición de renovación del sistema. Las pensiones no contributivas deben ser pagadas con fondos ajenos y bien estudiados y hay que ponerse en manos de técnicos.

  4. Desde luego las generaciones venideras no percibirán pensiones, tanto regalar prestaciones a quienes no han dado un palo al agua y los que hemos cotizado no tendremos ni para vivir decentemente.

  5. Mus felicitaciones por ese artículo a D. José Blas y desde luego el problema de la Seguridad Social, tal y como están los tiempos y como vendrán, pasa por cambiar el tipo de contrato, mayor flexibilidad y garantías e inclusión de la Seguridad Social en los presupuestos nacionales.
    Felicidades pepe por ese artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *